Por Julio Zenón Flores
La frase "Los muertos que vos matáis gozan de buena salud" es un proverbio literario de origen francés, popularizado en español, y es atribuida, erróneamente, Don Juan Tenorio de José Zorrilla y hoy es aplicable a instituciones, organizaciones, regímenes y personajes que sin mayor análisis se dan por muertos.
Eso pasa con Yoshio Ávila. Más de uno quiera que después de haber sido superado por Abelina López Rodríguez, en la contienda interna de Morena en el 2024 y de haber prestado su nombre a MC para competir en esa elección, se hubiera sentado a llorar y anunciado su retiro de la vida pública, sin embargo, no fue así.
Para cualquiera que le voltee a ver, es evidente que su presencia es insoslayable. No solo sigue vivo, sino que se ha fortalecido y, frente al 2027, vuelve a aparecer con un elevado nivel de competitividad.
Y es que, durante años, antes y después de la elección pasada, Yoshio recorrió el municipio formando redes territoriales propias, construyendo comités y manteniendo presencia constante. Esa operación silenciosa terminó convirtiéndose en su principal activo político.
El 2024 lo confirmó. Después de quedar fuera de la candidatura de Morena, muchos asumieron que su paso por Movimiento Ciudadano tendría un impacto limitado. Sin embargo, pese a que compitió con un partido pequeño que carfecía de maquinaria consolidada en Acapulco, logró cubrir todas las casillas y consiguió tres regidores. Hizo de MC la segunda fuerza, solo después de Morena en el Cabildo porteño.
El resultado dejó una conclusión clara: Yoshio no dependía exclusivamente de la estructura partidista guinda, sino que había construido la suya.
Esa fortaleza explica por qué sigue siendo mencionado dentro de Morena pese a las resistencias locales que enfrenta. Su relación con actores del primer círculo nacional nunca se rompió y conserva interlocución con grupos que todavía tienen influencia en las decisiones internas del partido.
La elección pasada dejó una evidencia difícil de ignorar: Yoshio realmente disputó la candidatura a Abelina López Rodríguez dentro de Morena y es conocido que la definición final terminó atravesada por factores nacionales relacionados con la sucesión presidencial y los acuerdos construidos por Marcelo Ebrard con la presidenta Claudia Sheinbaun.
A la postre, en vez de sentarse a gemir por no haber sido el alcalde de Acapulco, él mantuvo recorridos, reuniones y trabajo territorial permanente y, esa constancia terminó consolidando una base social propia imposible de ignorar.
Más allá de filias y de fobias, Morena no puede descartarlo fácilmente y, la realidad es que, tampoco la oposición.
De esta última, el PRD ha comenzado a enviar señales cada vez menos discretas sobre el interés que genera Yoshio como posible candidato externo. El actual dirigente estatal, Celestino Cesáreo Guzmán, lo ha mencionado públicamente como un cuadro valioso y detrás de esas expresiones existe algo más evidente: la necesidad opositora de encontrar un perfil competitivo para enfrentar a Morena.
Porque el problema de la oposición en Acapulco no es únicamente de partidos; es de estructura y presencia territorial. Y ahí Yoshio lleva ventaja. Pocos perfiles pueden presumir trabajo constante en colonias y comunidades durante los últimos años.
Eso lo convierte en un activo atractivo para ambos bloques.
Morena lo observa como un perfil que conserva competitividad electoral y capacidad de movilización. La oposición lo mira como una figura con posibilidades reales de construir una candidatura fuerte en un escenario donde carece de liderazgos propios con ese nivel de presencia. En Morena saben que cualquier candidato que designe, enfrentará en territorio a un Yoshio más fuerte y consolidado que aquel que sin estructura les metió tres regidores y la oposición sabe que la debilidad del partido guinda está en los municipios, además de que el morenismo hoy enfrenta un desgaste y una distracción de fuerzas, por la confrontación con EEUU que trata de perseguir a narcocriminales dentro del territorio mexicano.
Nos guste o no, Yoshio está ahí, más vivo que nunca.

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