La operación Estela ante lo imponderable


(La increíble y triste historia de la cándida Estela y de su suerte desalmada)

*Por Julio Zenón Flores*
Quienes recibieron con una serie de ataques a la exconsejera jurídica Estela Damián, a su llegada a Guerrero, están cometiendo un error. Y es que si bien no pudo sacudir el tablero ni aparece con posibilidades de obtener la candidatura de Morena Sí a la gubernatura, tampoco está acabada y, seguramente, terminará en algún espacio donde quienes hoy la atacan la pueden llegar a necesitar.
Leamos un poco los hechos que le rodean, para entender mi afirmación:
En Morena se daba por hecho, hace apenas unas semanas, que habría relevo en la dirigencia nacional del partido. La presidenta Claudia Sheinbaum quería colocar ahí a Ariadna Montiel, secretaria del Bienestar y una de las operadoras más eficaces del gobierno federal.
La lógica era evidente: nadie conoce mejor la estructura territorial de programas sociales, ni los padrones de beneficiarios, que Ariadna. En un partido que piensa en el 2027 y en ganar no solo gubernaturas sino también la mayoría calificada en San Lázaro, tener el control político de Morena era un movimiento natural.
Pero Luisa María Alcalde no quería dejar la dirigencia y según versiones que circularon en la Ciudad de México, puso una condición: si dejaba Morena, debía mantenerse dentro del primer círculo presidencial, con un espacio en el gabinete. En su video en el que aclara que no piensa renunciar a la presidencia nacional de Morena, que se trata de una campaña de la derecha y que, en todo caso, lo pensaría, si es que fuera requerida para "apoyar a la presidenta" en el gabinete, lo dejó más que claro.
Para abrirle ese espacio, que Luisa solicitaba para dejar Morena (Al parecer la vacante de la Secretaría de la Mujer, no le interesó), Claudia Sheinbaum recurrió a Estela Damián, quien ocupaba la Consejería Jurídica de la Presidencia. El movimiento coincidió además con el interés que Estela ya mostraba por participar políticamente en Guerrero.
Hay que recordar que en las semanas previas, distintos actores políticos del estado comenzaron a acercarse a ella. Algunos provenientes del PRI, otros del PRD y algunos desplazados de Morena. Héctor Apreza, Cuauhtémoc Salgado, Sebastián de la Rosa e incluso Yoshio Ávila, hoy en Movimiento Ciudadano, formaban parte de quienes le insistían en que podía competir por la candidatura morenista al gobierno estatal. Si tenía alguna duda, cuando le pidieron dejar la Consejería, terminaría por decidirse y responder con un "Sí" a la pregunta presidencial que amistosamente le inquirió "¿Estás segura?
La idea inmediata de su equipo era simple: posicionarla como una figura cercana a la presidenta, aunque cometieron un error: el uso de la canción guerrerense "vámonos para Guerrero" implica reconocer que viene de fuera. Un error de primaria en cualquier campaña que busca empatizar con un territorio muy localista.
Sheinbaum terminó facilitando esa salida. Estela dejó la Consejería Jurídica y llegó a Guerrero con exposición nacional, entrevistas y presencia mediática que buscaban darle proyección rápida.
Pero el contexto le jugó en contra. El mismo día en que se anunció su salida del gabinete y su interés político en Guerrero, la agenda nacional cambió por completo tras las versiones sobre presiones de Estados Unidos para actuar contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y otros funcionarios presuntamente relacionados con Los Chapitos. Con eso, la conversación pública se movió hacia otro lado.
Y después vino el límite más complicado: las reglas internas de Morena. Estela no podía hacer campaña abierta ni asumirse formalmente como aspirante. Así que terminó entrando en una etapa ambigua: recorridos, entrevistas, fotografías y presencia pública, pero sin poder construir una narrativa política clara.
Eso terminó reflejándose en las encuestas. El estudio de Enkoll publicado por *El Universal* después de su llegada a Guerrero la ubicó tan abajo como antes de su renuncia al gabinete presidencial, en empate técnico con Pablo Amílcar Sandoval y Abelina López Rodríguez y muy abajo del primer lugar que se adjudicó a Beatriz Mojica y del segundo, Félix Salgado, quienes le triplicaron y duplicaron en preferencias, respectivamente.
Su llegada no alteró el escenario estatal. Fue la conclusión de quienes esperaban su arribo para medir su impacto real. Y probablemente ya no le alcance el tiempo para hacerlo. La convocatoria de Morena para definir a quien coordinará los trabajos de la 4T en Guerrero se emitirá el 22 de junio y, salvo un cambio inesperado, todo indica que la disputa principal ya se encuentra concentrada en otros nombres. Los que saben de mediciones demoscópicas serias saben lo dificil que es subir uno o dos puntos en un escenario como Guerrero.
Eso no significa, sin embargo, que Estela Damián haya quedado fuera del mapa político.
Aunque ahora se ve fuera del Olimpo presidencial, pues perdió una posición importante dentro del gabinete, sigue conservando algo valioso en Morena: cercanía con Claudia Sheinbaum. Quizá no al nivel que algunos suponían —porque el relevo para acomodar a Luisa Alcalde mostró también sus límites—, pero sí suficiente para seguir siendo considerada hacia adelante.
La alcaldía de Chilpancingo, ansiosamente buscada por sus familiares desde hace tiempo, aparece como una posibilidad razonable. También una diputación federal.
Y en el mediano plazo, San Lázaro podría terminar siendo el espacio más útil para ella. Si mantiene relación política con la presidenta, incluso podría ocupar posiciones relevantes dentro de la Cámara de Diputados en la próxima legislatura y en el 2033 sería una aspirante fuerte a la sucesión estatal.
En ese escenario, Sheinbaum tendría la oportunidad de comenzar a construir en Guerrero un grupo propio con figuras como Irugami Perea, Javier Taja y la propia Estela Damián.
La gubernatura hoy parece lejos. Pero en política los proyectos rara vez se construyen en una sola elección y a futuro, incluso quienes hoy la atacan, la van a necesitar. Hoy, la prioridad para Morena Guerrero y para la propia Claudia Sheinbaum Pardo, la prioridad no puede ser otra que la UNIDAD, ante los embates de EEUU, todo lo demás pasa a segundo plano.

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