
Por Julio Zenón Flores | Trasfondo Informativo
PARTE I
-No, señor. No lo podemos operar. Aquí sólo se opera a gente
joven y con buena salud. No tenemos ni lo básico, si usted se me pone mal. Lo
voy a regresar a su clínica.
El adulto mayor se le quedó viendo a la especialista. Había
viajado horas a través de calles estrechas, cuarteadas, inundadas y llenas de
basura, con una orden médica y sus estudios clínicos, que indicaban que la operación
quirúrgica era urgente.
-No es que no lo necesite. Opérese en la privada, si puede.
Porque aquí no hay manera. Llevo dos meses esperando lo básico, desde que lo
solicité y nada. Machacó la especialista. Tomó el teclado y escribió una
receta, con la que el paciente se fue a la farmacia.
-Este no hay. Dijo el farmacéutico, con cierto desgano.
Venga la semana próxima.
PARTE II
Cuando fue inaugurada con discurso triunfalista en noviembre
de 2006, la Unidad de Medicina Familiar Número 29 con Unidad Médica de Atención
Ambulatoria (UMAA) del IMSS en Llano Largo fue presentada como una obra
emblemática para atender el explosivo crecimiento poblacional de la zona
Diamante de Acapulco.
El proyecto prometía convertirse en el nuevo pulmón médico
del Seguro Social en la franja turística y habitacional de mayor expansión
urbana del puerto. Se anunció como una clínica moderna, equipada y capaz de
atender a decenas de miles de derechohabientes sin necesidad de saturar
hospitales generales.
Pero casi dos décadas después, la percepción de numerosos
usuarios dista mucho de aquella narrativa institucional.
Para muchos derechohabientes, la UMAA de Llano Largo terminó
convertida en un símbolo de burocracia, saturación, servicios limitados y
deterioro progresivo.
El “elefante blanco” que denunció la CTM
La polémica comenzó prácticamente desde su origen.
En enero de 2007, apenas dos meses después de su
inauguración, dirigentes sindicales denunciaron públicamente que la clínica no
estaba operando plenamente y la calificaron como un “elefante blanco”.
La entonces dirigencia de la Federación de Trabajadores del
Estado de Guerrero (FTEG) acusó que la unidad había sido inaugurada sin
encontrarse realmente en funcionamiento, pese a una inversión superior a los
250 millones de pesos.
En ese momento se informó que el complejo contaba con:
- 10
consultorios de medicina familiar
- 10
consultorios de PrevenIMSS
- áreas
de rehabilitación
- radiodiagnóstico
- laboratorio
- farmacia
- expediente
electrónico
La clínica fue diseñada para atender a cerca de 48 mil
derechohabientes con más de un centenar de trabajadores entre médicos,
enfermeras y administrativos.
Sin embargo, desde entonces comenzaron los reclamos por
falta de atención efectiva y subutilización de áreas médicas.
El crecimiento urbano rebasó al IMSS
La ubicación de la UMAA no fue casual.
Llano Largo se convirtió en uno de los puntos neurálgicos
del crecimiento urbano de Acapulco debido a:
- desarrollos
habitacionales masivos,
- expansión
hotelera,
- crecimiento
comercial,
- colonias
populares alrededor de la zona Diamante.
Miles de trabajadores del sector turístico, restaurantero y
comercial fueron asentándose en:
- Colosio,
- La
Poza,
- Alfredo
Bonfil,
- Puerto
Marqués,
- Cayaco,
- Tres
Palos,
- Llano
Largo.
El IMSS buscaba acercar servicios médicos a una región donde
la demanda crecía aceleradamente.
Pero el crecimiento urbano fue mucho más rápido que la
capacidad institucional.
Hoy la clínica enfrenta problemas estructurales derivados no
solo del desgaste interno, sino también del colapso urbano alrededor de ella.
La queja recurrente: medicamentos, retrasos y filtros
Entre usuarios persiste una narrativa repetida:
largas esperas, falta de medicamentos y restricciones para acceder a ciertos
servicios.
Pacientes con enfermedades crónicas aseguran que
frecuentemente deben comprar medicamentos por fuera debido al desabasto.
Otros denuncian retrasos para estudios, procedimientos
ambulatorios o referencias a especialidades.
En julio de 2022, un caso generó fuerte indignación pública
cuando la madre de una bebé con fiebre denunció que en la UMF 29 le negaron
atención inmediata bajo el argumento de que debía pasar al área Covid.
La denuncia se viralizó en redes sociales y exhibió el nivel
de desconfianza ciudadana hacia los protocolos de atención.
El IMSS respondió mediante una tarjeta informativa
asegurando que sí existía disposición para atender a la menor y que únicamente
se aplicaban filtros sanitarios epidemiológicos derivados de la pandemia.
Pero el daño mediático ya estaba hecho.
Las denuncias continúan
Años después, las quejas siguen apareciendo en redes
sociales y grupos ciudadanos relacionados con el IMSS.
Usuarios denuncian:
- tiempos
de espera de varias horas,
- malos
tratos,
- lentitud
en urgencias,
- deficiencias
administrativas,
- saturación.
En publicaciones recientes, derechohabientes aseguran que
incluso pacientes convalecientes permanecen durante horas esperando atención
mientras personal administrativo realiza procesos lentos o insuficientes.
Aunque no todas las denuncias pueden verificarse plenamente,
el volumen y recurrencia de las quejas revelan un deterioro sostenido en la
percepción pública del servicio.
El entorno: aguas negras, basura e inundaciones
La crisis no se limita al interior de la unidad.
El exterior de la UMAA refleja también el deterioro urbano
de Llano Largo.
Durante temporadas de lluvia:
- calles
colapsadas,
- encharcamientos,
- drenajes
saturados,
- basura
acumulada,
- escurrimientos
de aguas residuales,
complican el acceso de pacientes y ambulancias.
Vecinos aseguran que hay días en que ingresar a la clínica
implica atravesar lodo, baches y zonas inundadas.
La situación se agrava tras fenómenos meteorológicos como Otis y las lluvias extraordinarias posteriores, que dejaron daños acumulativos en gran parte de la infraestructura urbana de Acapulco.
Nuevas inversiones… mientras persisten viejos problemas
Paradójicamente, mientras continúan las quejas ciudadanas,
el IMSS sigue destinando recursos a obras dentro de la unidad.
Documentos internos muestran contratos recientes para la
construcción de un centro de mezclas dentro de la UMAA de Llano Largo, con
inversiones millonarias adjudicadas a empresas proveedoras.
Sin embargo, para muchos derechohabientes, las prioridades
parecen desconectadas de los problemas cotidianos:
- falta
de medicamentos,
- saturación,
- deficiencias
operativas,
- infraestructura
urbana deteriorada.
Una clínica que refleja el desgaste institucional
La UMAA de Llano Largo nació como símbolo de modernización
médica en la zona Diamante.
Hoy, para numerosos usuarios, representa otra cosa:
el desgaste acumulado del sistema público de salud frente al crecimiento
desordenado de Acapulco.
Porque el problema ya no es únicamente cuántos pacientes
atiende la clínica.
La pregunta de fondo es:
¿en qué condiciones humanas, sanitarias y operativas los atiende?
Y mientras miles de trabajadores siguen dependiendo
diariamente de esa unidad médica, las respuestas siguen llegando tarde.
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