La presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, develó la placa conmemorativa “Ceiba Resiliente” en Plaza Filipinas, en reconocimiento a un árbol que fue derribado por el huracán Otis y logró recuperarse, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y resistencia para la población del puerto.
Durante la ceremonia, la alcaldesa recordó que las fuertes rachas de viento del fenómeno meteorológico de categoría 5 derribaron la ceiba, cuyas raíces permanecieron aferradas a la tierra y permitieron su recuperación. A tres años del impacto del huracán, señaló que su crecimiento representa la capacidad de sobreponerse a las adversidades y mantener viva la esperanza.
López Rodríguez también destacó la importancia de preservar la memoria de las personas que perdieron la vida durante el desastre natural y comparó la recuperación del árbol con la fortaleza de los habitantes de Acapulco. Asimismo, reconoció el trabajo de la Dirección General de Ecología y Protección al Medio Ambiente, la Dirección de Áreas Verdes y el personal operativo y de seguridad para contribuir a la recuperación de la vegetación del municipio.
Por su parte, el director de Ecología y Protección al Medio Ambiente, Miguel Balleza García, afirmó que la “Ceiba Resiliente” invita a reflexionar sobre las consecuencias del cambio climático y la responsabilidad compartida entre sociedad, gobiernos y empresas para impulsar acciones de mitigación, adaptación y conservación de los ecosistemas. En tanto, Agustín González Álvarez, delegado de la Asociación Mexicana de Organizaciones de Transportistas (Amotac) en Guerrero, recordó las dificultades que enfrentó la población tras Otis y llamó a mantener la unidad y la solidaridad.
Al acto asistieron representantes de organizaciones empresariales, educativas y sociales, entre ellos Roberto Bermúdez Romero, de la CMIC Guerrero; Enrique Vázquez Fernández, de Canacintra; Susana Castillo Reguera, de la UPN Acapulco, y Liliana Cristina Álvarez Rodríguez, presidenta de la Canirac. También estuvieron presentes funcionarios municipales y representantes del sector empresarial, quienes participaron en el reconocimiento de este ejemplar como testimonio de la recuperación ambiental y la resiliencia de Acapulco.
Durante la ceremonia, la alcaldesa recordó que las fuertes rachas de viento del fenómeno meteorológico de categoría 5 derribaron la ceiba, cuyas raíces permanecieron aferradas a la tierra y permitieron su recuperación. A tres años del impacto del huracán, señaló que su crecimiento representa la capacidad de sobreponerse a las adversidades y mantener viva la esperanza.
López Rodríguez también destacó la importancia de preservar la memoria de las personas que perdieron la vida durante el desastre natural y comparó la recuperación del árbol con la fortaleza de los habitantes de Acapulco. Asimismo, reconoció el trabajo de la Dirección General de Ecología y Protección al Medio Ambiente, la Dirección de Áreas Verdes y el personal operativo y de seguridad para contribuir a la recuperación de la vegetación del municipio.
Por su parte, el director de Ecología y Protección al Medio Ambiente, Miguel Balleza García, afirmó que la “Ceiba Resiliente” invita a reflexionar sobre las consecuencias del cambio climático y la responsabilidad compartida entre sociedad, gobiernos y empresas para impulsar acciones de mitigación, adaptación y conservación de los ecosistemas. En tanto, Agustín González Álvarez, delegado de la Asociación Mexicana de Organizaciones de Transportistas (Amotac) en Guerrero, recordó las dificultades que enfrentó la población tras Otis y llamó a mantener la unidad y la solidaridad.
Al acto asistieron representantes de organizaciones empresariales, educativas y sociales, entre ellos Roberto Bermúdez Romero, de la CMIC Guerrero; Enrique Vázquez Fernández, de Canacintra; Susana Castillo Reguera, de la UPN Acapulco, y Liliana Cristina Álvarez Rodríguez, presidenta de la Canirac. También estuvieron presentes funcionarios municipales y representantes del sector empresarial, quienes participaron en el reconocimiento de este ejemplar como testimonio de la recuperación ambiental y la resiliencia de Acapulco.
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