Por Julio Zenón Flores
Trasfondo Informativo
Mañana viernes 11 de septiembre, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda presentará su quinto informe de gobierno y, más allá del desfile de cifras, obras y acciones que necesariamente acompañan un ejercicio de rendición de cuentas, habrá que mirar el informe con una pregunta sencilla: ¿qué tanto ha cambiado Guerrero en los rubros que realmente determinan la vida cotidiana de los guerrerenses?
La respuesta tendrá que pasar por seguridad pública, protección civil, salud, atención a las mujeres, jóvenes, medio ambiente y otros asuntos que forman parte de la agenda del estado. Pero hay un sector que merece una lectura particular porque funciona como una especie de sistema circulatorio de la economía guerrerense: el turismo.
No es casual que Guerrero haya comenzado a dejar atrás la vieja etiqueta del “Triángulo del Sol” para hablar de un “Hogar del Sol” que pretende incorporar a las ocho regiones. El cambio parece semántico, pero tiene una consecuencia política y económica importante: si el turismo sigue concentrado fundamentalmente en Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco, buena parte del estado seguirá viendo pasar la riqueza sin participar suficientemente de ella.
En apenas dos años, La Unión se incorporó a la oferta turística estatal con 263 establecimientos de hospedaje y mil 371 habitaciones; este año se sumó Copala-Marquelia como quinto destino, con mil 478 habitaciones. La apuesta es clara: ampliar el mapa turístico para que los visitantes no solamente lleguen a los destinos tradicionales, sino que el dinero del turismo circule por más municipios, comunidades, restaurantes, transportistas, artesanos, prestadores de servicios y pequeños negocios.
Los números de ocupación y llegada de visitantes también cuentan una historia distinta a la de los años más difíciles. En 2025 Guerrero recibió 7 millones 179 mil 215 turistas hospedados, contra 5 millones 971 mil 897 en 2024, un incremento que colocó al estado, según la Secretaría de Turismo federal, como el destino consolidado con mayor crecimiento en hospedaje del país. A esto se suma una cartera de 81 proyectos turísticos que representan más de 2 mil 905 millones de dólares, colocando a Guerrero en el quinto lugar nacional en inversión turística.
Y Acapulco, por supuesto, sigue siendo el gran escaparate. El regreso del Tianguis Turístico, precisamente cuando cumplió medio siglo, fue algo más que un evento de calendario: reunió a 3 mil 942 expositores, generó más de 64 mil citas de negocios —79 por ciento más que en la edición anterior— y dejó una expectativa de ventas superior a mil 38 millones de pesos. A eso se agregan los grandes eventos deportivos, con una derrama superior a mil 300 millones de pesos, y espectáculos como el Air Show, que volvió después de siete años y produjo una derrama cercana a 500 millones de pesos.
Hay otro dato que muchas veces pasa desapercibido cuando se habla de turismo: sin conectividad no hay destino que aguante. Guerrero incorporó ocho nuevas rutas aéreas entre junio de 2025 y junio de 2026; cinco para Acapulco y tres para Ixtapa-Zihuatanejo, mientras que de enero a julio de este año los aeropuertos estatales movilizaron 917 mil 283 pasajeros, frente a 846 mil 495 en el mismo periodo de 2025. Y ahora Acapulco busca reforzar su vocación de destino de cruceros con el acuerdo para la administración y comercialización de su Terminal Marítima con Global Ports Holding.
El turismo, sin embargo, no puede convertirse en una cortina de humo para los problemas que siguen ahí. Un Guerrero turístico necesita seguridad, carreteras transitables, protección civil eficaz, servicios de salud, cuidado ambiental y condiciones para que las mujeres y los jóvenes puedan desarrollarse. El visitante puede llegar atraído por el sol, la playa, la gastronomía o los eventos, pero la permanencia de una actividad turística competitiva depende de todo lo que ocurre alrededor de ella.
Por eso el quinto informe de Evelyn Salgado tendrá que leerse en conjunto. El turismo es probablemente la principal faceta económica visible de Guerrero, pero su verdadero valor está en todo lo que puede generar alrededor. Junto con la minería, la agricultura y el comercio, sostiene buena parte de la actividad económica de un estado donde millones de personas dependen, directa o indirectamente, de que haya visitantes, inversión y circulación de dinero.
Mañana, entonces, no solamente habrá que escuchar cuántas habitaciones se construyeron, cuántos turistas llegaron o cuántos eventos se realizaron. La pregunta de fondo será si Guerrero está consiguiendo convertir su riqueza natural y su posición turística en mayor bienestar para quienes viven aquí los 365 días del año. Porque el reto no es solamente que el mundo vuelva a mirar a Guerrero; es conseguir que los guerrerenses sean los primeros beneficiarios de esa mirada.

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