Por Julio Zenón Flores
Trasfondo Informativo
La más reciente encuesta de MITOFSKY, levantada en agosto
de 2026, pone a los partidos políticos frente a un dato muy incómodo y del
que la mayoría prefiere no hablar e incluso, condena a quien lo menciona
atacando al mensajero, en el rubro de la intención de voto: el rechazo
ciudadano. Es decir, no se pregunta por quién votaría la gente, sino por
cuál partido asegura que nunca votaría.
Los líderes partidistas prefieren presumir que están muy
arriba en las encuestas, cuando así aparece en el otro escenario, pero nunca,
generalmente nunca, hablan de quienes NUNCA VOTARÍAN POR ELLOS.
De acuerdo con los datos difundidos por Roy Campos en X,
el PRI conserva el poco honroso primer lugar: 49% de los encuestados dice
que nunca votaría por ese partido. Sin embargo, hay un matiz importante:
aunque sigue encabezando el rechazo, logró reducirlo casi nueve puntos respecto
de hace un año.
El PAN permanece prácticamente sin cambios, con 44% de
rechazo, mientras que Morena presenta el movimiento más desfavorable de
toda la medición: pasó de 25% a 36%, un incremento de 12 puntos
porcentuales en un año.
Ahí está la señal política que merece atención. Morena no es
todavía el partido más rechazado, pero es el que más está acumulando rechazo.
Y eso habla de desgaste, particularmente para una fuerza que llegó al poder con
la promesa de representar una transformación frente al descrédito de los
partidos tradicionales.
El PT, por el contrario, registra una disminución de seis
puntos y queda en 29% de rechazo. Y los nuevos jugadores tampoco
aparecen precisamente con el terreno despejado: Somos México registra 29% y
PAZ, 26%.
El dato, entonces, no debe leerse como una fotografía de
preferencias electorales, porque rechazo e intención de voto son mediciones
distintas. Pero sí puede funcionar como una señal de alerta sobre la
percepción negativa que cada marca partidista está acumulando.
El PRI sigue llevando el farol rojo, con casi la mitad de
los ciudadanos diciendo que nunca votaría por él. Pero la dirección de la
tendencia es otra: mientras el priismo reduce su rechazo, Morena lo
incrementa con fuerza.
Y nadie ignora que las tendencias importan tanto como las
posiciones. Porque un partido puede seguir arriba en las preferencias y, al
mismo tiempo, comenzar a pagar la factura de su desgaste.
Hoy la pregunta es: ¿Qué está desgastando tan rápido la
marca de Morena?

0 Comentarios