“Nuestra sociedad ha negado ser racista, pero aún es una herida abierta en México y lo tenemos que combatir desde adentro”, así lo señaló la senadora afromexicana Patricia Ramírez Bazán en el marco del evento Young Antiracist Leadership Project 2026 (YALP), realizado en las instalaciones del Senado de la República en la CDMX.
YALP es una organización de la sociedad civil que busca visibilizar, denunciar y abrir la conversación sobre el impacto del racismo en poblaciones históricamente discriminadas en México y América Latina.
La organización se dedica a la divulgación, la educación, la investigación y el acompañamiento jurídico, de la mano de instituciones sociales, públicas y privadas, con un enfoque antirracista, de derechos humanos e interseccional.
Durante su intervención, la senadora Patricia Ramírez Bazán destacó la importancia de impulsar iniciativas que fortalezcan el liderazgo de las juventudes y promuevan una cultura antirracista, al considerar que el cambio social requiere del compromiso de todas y todos.
La legisladora expresó su satisfacción por participar en este proyecto y reconoció el trabajo que realiza YALP y la organización Racismo MX para abrir espacios de reflexión y formación sobre una problemática que, afirmó, continúa presente en la vida cotidiana del país.
Recordó la frase de la activista Angela Davis: “No basta con no ser racistas, tenemos que ser antirracistas”, al señalar que esa visión debe convertirse en una responsabilidad compartida entre instituciones, organizaciones y ciudadanía.
Ramírez Bazán subrayó que la formación de las nuevas generaciones será determinante para construir una sociedad más igualitaria y libre de discriminación. Señaló que brindar herramientas a las juventudes permitirá que ejerzan un liderazgo comprometido con la defensa de los derechos humanos y la inclusión.
Asimismo, reconoció que las acciones afirmativas han permitido abrir espacios de representación para sectores históricamente excluidos, lo que ha hecho posible que personas pertenecientes a pueblos indígenas y afromexicanos participen en los espacios de toma de decisiones.
“Soy una mujer afromexicana y estoy orgullosa de representar a mi pueblo. Llegar a este espacio significa también asumir la responsabilidad de defender la identidad, los derechos y las causas de quienes históricamente han sido invisibilizados”, expresó.
La senadora explicó que en Guerrero se ha impulsado el principio de la autoadscripción calificada, mecanismo que garantiza que quienes ocupan cargos de representación mantengan un vínculo real con las comunidades que representan, fortaleciendo así la defensa de sus derechos colectivos.
En ese sentido, sostuvo que el racismo es un problema estructural que debe enfrentarse desde todos los ámbitos de la sociedad, mediante políticas públicas, educación, representación política y cambios en las prácticas cotidianas.
Reconoció que, aunque México ha registrado avances en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, aún persisten expresiones de discriminación que afectan la vida de millones de personas.
“Quienes pertenecemos a grupos históricamente discriminados lo hemos vivido en carne propia. El racismo va mucho más allá del color de la piel; atraviesa identidades, oportunidades y derechos. Es una herida que sigue abierta y que debemos sanar entre todas y todos”, enfatizó.
Patricia Ramírez Bazán celebró que sean las juventudes quienes encabecen este tipo de iniciativas, pues consideró que las nuevas generaciones serán fundamentales para consolidar una sociedad más justa, incluyente y respetuosa de la diversidad.
Finalmente, reiteró que el Senado de la República mantiene las puertas abiertas para impulsar proyectos que promuevan la igualdad y los derechos humanos. Además, llamó a trabajar de manera colectiva para erradicar el racismo, el clasismo y todas las formas de discriminación.
La legisladora también hizo un llamado a reflexionar sobre los llamados “microrracismos”, presentes en el lenguaje y en conductas normalizadas que reproducen prejuicios y exclusión. “El cambio comienza por cada uno de nosotros; debemos revisar nuestras palabras, nuestras actitudes y construir una cultura de respeto desde lo individual hasta lo comunitario”, concluyó
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