Las fotografías también votan


Trasfondo Informativo


Por Julio Zenón Flores

En política no existen las coincidencias; existen los mensajes. Y, cuando las palabras sobran, aparecen las fotografías.

La imagen del delegado del Comité Ejecutivo Nacional de Morena en Guerrero, Irugami Perea Cruz, reunido con el diputado local Joaquín Jacko Badillo, es una de esas postales que inevitablemente despiertan interpretaciones. No porque anuncie una decisión definitiva, sino porque revela que las piezas del tablero ya comenzaron a moverse.

Morena vive el momento en que todos dicen esperar la encuesta, pero nadie deja de construir el escenario para llegar fortalecido a ella. En esa lógica, cada encuentro tiene destinatario, cada saludo tiene testigos y cada fotografía busca instalar una narrativa.

Jacko Badillo ha recorrido un camino poco común. Sin hacer demasiado ruido mediático, ha tejido una estructura política en Acapulco, ha mantenido presencia territorial y ha evitado desgastarse en confrontaciones innecesarias. Mientras otros apuestan por el estruendo, él parece haber elegido la constancia.

Por eso la reunión con el delegado nacional no pasó inadvertida. En Morena las decisiones no se toman únicamente desde los municipios; también pesan las lecturas del centro. Ser visto, escuchado y considerado por quienes conducirán el proceso interno siempre suma puntos en una competencia donde la percepción suele anticiparse a las definiciones.

La lucha por la Coordinación Municipal para la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional apenas comienza, pero los aspirantes saben que el tiempo de las campañas abiertas aún no llega. Hoy se disputa algo igual de importante: el reconocimiento interno de que un proyecto es competitivo.

Las fotografías, al final, cumplen una función política. Son mensajes dirigidos tanto a los simpatizantes como a los adversarios. Le dicen a unos que hay interlocución y les recuerdan a otros que nadie puede darse por favorito antes de tiempo.

En Morena todavía falta la encuesta, falta la evaluación y falta la decisión final. Pero el tablero ya está colocado.

Y cuando el tablero aparece, hasta un café puede convertirse en una jugada.

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