Joaquín Jacko Badillo, en la ruta de Acapulco


Julio Zenon Flores / Trasfondo Informativo

Joaquín Jacko Badillo está haciendo algo que hace unos meses parecía poco probable: crecer políticamente mientras ocupa la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Guerrero, mantiene interlocución con el gobierno estatal, atiende conflictos sociales, fortalece su estructura territorial en Acapulco y aparece cada vez con mayor frecuencia en las conversaciones sobre quién podría encabezar la Coordinación Municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación.
En la clase política local hubo quienes interpretaron su llegada a la Jucopo como el final de su ruta hacia la presidencia municipal de Acapulco. La lógica parecía sencilla: había obtenido una posición de peso mediante una negociación política y, por tanto, ya no tendría margen para pedir más. “Hasta ahí llegó Jacko”, se escuchaba. Pero esa lectura partía de suponer que la Jucopo era un punto de llegada. Los movimientos posteriores sugieren que para Badillo ha sido una plataforma.
Desde ahí ha ampliado su interlocución con distintos actores. Su encuentro con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda es una pieza de ese rompecabezas, pero no la única. Está también su intervención ante los campesinos de Ahuacuotzingo afectados por la sequía, donde articuló al Congreso, al subsecretario de Gobierno y a la Secretaría de Desarrollo Rural para buscar una respuesta. Eso es gestión, pero también operación política: escuchar, vincular actores y abrir caminos de solución.
El otro componente está en Acapulco. Los llamados Pargos en Acción han mantenido una actividad territorial que no parece disminuir, sino crecer. La séptima Asamblea por la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, realizada en la colonia Agrícola, reunió a cientos de personas. Jacko no estuvo porque se encontraba fuera del puerto por compromisos de trabajo, pero su estructura funcionó y sostuvo el encuentro. En términos políticos, eso también cuenta: una organización que puede operar aun cuando su principal dirigente no esté presente.
Y en ese contexto aparece la reunión con Irugami Perea Cruz, delegado del CEN de Morena. Una fotografía por sí sola no define nada. Pero cuando se suma a gestión, estructura territorial, interlocución institucional y presencia política, adquiere otro significado. No confirma una candidatura, pero sí confirma que Badillo está jugando. Y está jugando en serio.
Claro que no está solo. Yoloczin Domínguez Serna ha dado pasos importantes desde la diputación federal y ha acompañado esa posición con trabajo territorial. Ricardo Salinas Méndez, desde la Oficialía Mayor de Finanzas del estado, también ha consolidado presencia gracias a su capacidad de gestión y atención de problemas sociales y de servicios públicos. Son competidores con activos propios y ninguno puede ser considerado una figura menor.
Lo interesante, entonces, no es afirmar que Jacko Badillo ya ganó una carrera que todavía no empieza formalmente. Lo interesante es constatar que aquel que algunos daban por terminado políticamente después de llegar a la Jucopo hoy tiene más estructura, más interlocución, más territorio y mayor visibilidad que entonces. Jacko no llegó hasta ahí. Al parecer, apenas estaba tomando impulso.

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