TRASFONDO INFORMATIVO / Julio Zenón Flores Salgado
En Guerrero se respira un airecillo que ya es dificil de ignorar: mientras unos aspirantes corren, Beatriz Mojica parece esperar, justo cuando todos saben que Morena está por entrar a la etapa decisiva, por lo cual, esa tranquilidad puede ser más significativa que cualquier asamblea masiva.
El mapa que comenzó a circular dos días antes de la primera definición de las coordinaciones reveladas por Citlali Hernández, la presidenta de la comisión de elecciones de Morena Sí, coloca a Mojica con 31.34 por ciento y, además, muestra un dato que no debe perderse de vista: los nombres que aparecen como ganadores en Aguascalientes, Sinaloa, Colima, Campeche y Querétaro ya fueron convertidos por Morena en coordinadoras y coordinadores de la Cuarta Transformación. El mecanismo, por tanto, ya dejó de ser una especulación: ya está produciendo decisiones.
Si Guerrero sigue una lógica semejante, el 31.34 de Mojica podría ser mucho más que un buen número. Podría ser la explicación de por qué su equipo no está corriendo detrás de nadie, mientras Abelina López intensifica su presencia territorial y Esthela Damián mantiene una prudencia casi quirúrgica, los aspirantes hombres han reducido considerablemente su exposición y Aidé Ibarez y Karen Castrejón prácticamente han desaparecido de la escena visible. Mojica, en cambio, parece estar dejando que los demás gasten capital político mientras ella espera conocer la medición y las condiciones de la decisión.
No significa que la candidatura esté definida. Morena todavía tendrá que cruzar encuesta, competitividad, negativos, género, contexto nacional y consenso político. Pero hay una diferencia importante entre esperar sin tener con qué competir y esperar porque ya se tiene una posición suficientemente sólida. Y el comportamiento del equipo de Mojica se parece más a lo segundo. Beatriz no necesita inventarse una trayectoria ni darse a conocer; su nombre ya es ampliamente reconocido en Guerrero y fuera del estado. Lo que necesita es que su competitividad sea confirmada y que, después, pueda convertirse en una opción de consenso.
Lo interesante es que Mojica podría estar jugando a otra velocidad, simplemente porque mientras algunos necesitan crecer rápidamente en las encuestas, ella necesita evitar errores, conservar su porcentaje y esperar que la depuración haga su trabajo. Si varios de sus adversarios pierden fuerza, desaparecen de la conversación o llegan a la encuesta con demasiados negativos, el escenario puede cambiar sin que Mojica tenga que hacer demasiado. Es una estrategia conocida: no ganar la carrera de posicionamiento, sino llegar entera al momento de la decisión.
Y, si como hemos concluido antes, Evelyn Salgado Pineda, la gobernadora, tendrá un peso inevitable en la construcción del consenso local, aunque la decisión final corresponda a Morena y a la dirigencia nacional, entonces, si el objetivo es llegar a 2027 con un partido unido, el perfil que resulte seleccionado tendrá que ser capaz de sumar a las distintas corrientes. Mojica tiene una ventaja potencial en ese terreno: puede buscar presentarse no como la candidata de una sola corriente, sino como una figura con capacidad para establecer acuerdos con varias.
En ese sentido se impone analizar a fondo el repliegue de los hombres. Javier Saldaña, Iván Hernández Díaz, Pablo Amílcar Sandoval, Rogelio Ortega y Victoriano Wences Real no han dejado de tener fuerza, pero su menor presencia pública abre espacio para las mujeres que permanecen en competencia. La sucesión que comenzó con una larga lista de aspirantes puede estar entrando en una etapa de depuración en la que la disputa principal se concentra cada vez más entre Beatriz, Abelina López Rodríguez y Esthela. Y si eso ocurre, el 31.34 de Mojica adquiere todavía mayor peso.
¿Por qué un equipo que aparece con un porcentaje competitivo tendría tanta tranquilidad cuando los demás están acelerando? Una explicación es que no estén seguros de ganar. La otra, mucho más interesante, es que estén esperando una señal que ya no depende de ellos. La experiencia de los cinco estados donde Morena ya convirtió las encuestas en coordinaciones hace que esta segunda hipótesis no pueda descartarse.
En esta etapa en Guerrero, lo que hay que observar es quién está llegando mejor parado al momento en que Morena tenga que decidir. Si el 31.34 de Mojica se confirma, si conserva su competitividad y si consigue construir el consenso que viene después de la encuesta, entonces el silencio de estos días podría terminar siendo explicado de una manera muy sencilla: Beatriz Mojica no estaba como desesperada detrás de la candidatura; estaba esperando que la candidatura llegara hasta ella

0 Comentarios