Acapulco, Gro.— Morena dio un paso más en su reacomodo territorial en el puerto. Este domingo, en la cancha de la colonia Emiliano Zapata, instaló su Consejo Municipal en medio de una asamblea que buscó enviar un mensaje claro: la unidad como consigna y como necesidad.
El acto fue encabezado por Arturo Martínez Núñez, en representación del Comité Ejecutivo Nacional, quien subrayó que la fortaleza del movimiento pasa por el territorio, ahí donde se construye —o se desgasta— la estructura política. No es un matiz menor: en Guerrero, la cohesión interna suele ser tan determinante como el respaldo ciudadano.
Durante la jornada se tomó protesta a los integrantes del nuevo Consejo Municipal, un órgano que, en los hechos, será responsable de articular la operación política, la movilización y la defensa del proyecto en lo local. Es decir, la maquinaria que sostiene al partido más allá del discurso.
La asamblea no estuvo exenta de tensiones. Un incidente protagonizado por un grupo reducido asomó las fisuras que, aunque se minimicen, forman parte de la vida interna de Morena. No pasó a mayores y los trabajos continuaron, pero dejó claro que la unidad que se proclama también se negocia.
El momento más elocuente llegó con el coro repetido de “Unidad, unidad, unidad”. Más que consigna, pareció recordatorio. En política, cuando una palabra se insiste tanto, suele ser porque no está del todo garantizada.
Con la instalación del Consejo Municipal, Morena busca consolidar su estructura en Acapulco y ordenar su operación rumbo a los desafíos por venir. El mensaje es de cohesión; el reto, como siempre, será sostenerlo más allá de la asamblea.

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