La Fuerza Aérea Mexicana adquirió el avión C-130J-30 Super Hércules, equipado con blindaje, alerta de misiles y tecnología de combate; México es el primer país de América Latina en adquirirlo.
La flota aérea de México acaba de recibir una inyección de testosterona militar. El país se convierte en el primero de América Latina en poner sus manos sobre la máquina de transporte táctico más letal y resistente del mercado: el C-130J-30 Super Hércules.
Así lo confirmó la empresa Lockheed Martin, especializada en tecnología y aeronaves de guerra, a través de un comunicado de prensa donde presumió la nueva adquisición de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), quienes ya cuentan en sus filas otras aeronaves de esta misma compañía.
Lejos de ser un simple carguero para despensas, esta aeronave es una plataforma de guerra diseñada para sobrevivir en los entornos más hostiles del planeta. México adquirió la versión “alargada” (J-30), un gigante que añade 4.5 metros de fuselaje no para comodidad, sino para maximizar el despliegue de tropas de asalto.
Nuevo avión Super Hércules de México: Diseñado para recibir disparos y seguir volando
Lo que hace “imponente” a este avión no es su tamaño, sino su capacidad para entrar y salir de zonas de combate bajo fuego. El C-130J-30 cuenta con una suite defensiva digna de una película de acción, diseñada para burlar amenazas antiaéreas:
Guerra Electrónica: Está equipado con sistemas avanzados AN/AAR-47 y AN/ALR-56M que detectan si un misil ha sido disparado en su contra o si está siendo “iluminado” por un radar enemigo.
Contramedidas: Al detectar una amenaza, dispara automáticamente bengalas ("flares") y señuelos para desviar los proyectiles.
Blindaje Táctico: La cabina y las zonas vitales cuentan con protección balística contra armas pequeñas. Además, sus tanques de combustible están rellenos de una espuma especial supresora de explosiones; si una bala o un rayo impactan el tanque, el avión no explota.

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