Acapulco ¿una ciudad ingobernable?

Por JULIO ZENON FLORES SALGADO

Acapulco ha vivido situaciones de trágica violencia en distintos momentos en los últimos 18 años, algunos de ellos relacionados directamente con los cambios de gobierno, en especial cuando se dan Las alternancias de partido en el poder.

De ahí que algunos analistas políticos los hayan considerado como una especie de mensajes, como como acciones destinadas a "marcar territorio", es decir, advertirle al gobernante que llega, que en determinadas zonas no se podrá meter, porque ahí mandan los grupos criminales.

En ese contexto se analiza la nueva jornada violenta que se vivió en el puerto de Acapulco el pasado lunes 10 de septiembre, hasta apenas una hora antes de realizarse la ceremonia de instalación de los comités de entrega y recepción de los ayuntamientos entrante y saliente, de los presidentes Adela Román Ocampo y Evodio Velázquez Aguirre, jornada negra que dejó como resultado a cinco personas muertas y seis más heridas en diferentes ataques a sitios de taxis y un negocio.

Vale la pena repasar en donde ocurrieron los hechos:

Acapulco Tradicional: En el barrio de La Bodega del fraccionamiento Las Playas y a unos metros de la avenida Costera Miguel Alemán, en la zona tradicional, mataron a dos personas y una más resulto herida, durante un ataque a tiros al sitio de taxis de la ruta alimentadora. En la balacera fueron asesinados una estudiante de Enfermería de la UAGro, que esperaba a abordar uno de los taxis, y un chófer de uno de los vehículos de alquiler. Otro hombre que también iba a abordar resultó herido.
Según los informes policíacos, pistoleros que iban en un automóvil en movimiento dispararon contra los taxis que hacen sitio en esa calle.

Más tarde, un automóvil tipo Jetta color rojo de la marca Volkswaguen, fue encontrado baleado en la avenida Adolfo López Mateos, por Sinfonía del Mar.

Farallón: 
Aproximadamente a las 16:00 horas en el fraccionamiento Farallón, cerca de agencias de automóviles se registró un ataque armado a un taller de reparación de aires acondicionados para automóviles, dejó dos hombres asesinados a balazos.

Periferia: 
Alrededor de las 15:30 horas, un bolillero fue asesinado a balazos adentro de su casa en la colonia Melchor Ocampo, en la zona suburbana.


Hornos: En el fraccionamiento Hornos afuera de Aurrera Costera, a las 6:30 horas hombres armados dispararon contra el sitio de taxis e hirieron a un chófer y a dos personas que iban a abordar uno de los vehículos, contaron testigos a los policías.


Centro: Un chofer fue herido a balazos en el sitio de taxis de ruta alimentadora que van a la colonia La Mira, ubicado en la calle Nicolás Bravo del centro, atrás del punto conocido como El Vaquero.


Zona Poniente: Alrededor de las 18 horas, un chófer de Urvan de la ruta Acapulco-Coyuca de Benítez, resultó herido a balazos durante un ataque al sitio de esos vehículos, ubicado frente al panteón San Francisco.

Pensar que todos estos ataques ocurridos el mismo día, previo a la instalación de la entrega recepción haya sido una casualidad puede sonar ingenuo, pero creer que fue coordinado con mensaje político también parece aventurado.

El hecho real es que menos de dos meses antes, el 23 de julio, las zonas más visibles de Acapulco, incluyendo la avenida Escénica y la zona Diamante, amanecieron inundadas de al menos dos decenas de lonas conteniendo mensajes escritos dirigidos a uno de los cárteles o grupos criminales más violentos y de mayor arraigo en el puerto. El CIDA,  firmadas por una especie de "federación" autodenominada Los Amigos, que indicaban que ya la mayoría de los grupos locales se habían alineado y les instaban a aquellos a que hicieran lo mismo o "corrieran", en un plazo de horas.

Ambas acciones sí denotan capacidad de desplazamiento y coordinación, si denotan fuerza y operatividad.

El asunto, que ventila supuestas diferencias entre ellos, tiene una arista que muy poco se analiza: Se sabe, por ejemplo que en los mercados se pagan cuotas a extorsionadores que no se mandan solos, que el comercio ambulante también lo hace, que  hasta los mendigos del zócalo o los artistas que quieren trabajar ahí, deben pagar y no precisamente al gobierno. Los empresarios prácticamente lo ven como algo natural: "algunos hasta pagan doble cuota", declaró en alguna ocasión el dirigente empresarial Alejandro Martínez Sidney.

Pero poco se sabe de porqué en áreas como Catastro, han matado empleados que han tratado de normalizar los padrones, su base gravable y sus ingresos; o por qué también, en administraciones anteriores han resultado asesinados funcionarios del área de recursos Humanos que quisieron acotar la nómina o por qué en la administración anterior la fuerza policial local se declaró en paro. O por qué se detiene la obra pública en determinadas zonas o por qué empleados de CAPAMA no pueden controlar las válvulas en determinadas áreas de la ciudad. El hecho de que hablemos de dependencias gubernamentales fuera de control oficial, agrava la cuestión, merma los ingresos propios y quita gobernabilidad, se vuelve una ciudad salvaje, donde el gobierno es un aparato de lujo, cuyos funcionarios solo hacen lo que les permiten otros, que no han sido electos por nadie, al menos no en urnas. Haciendo de Acapulco, en los hechos, una ciudad ingobernable.

Para un presidente municipal sistémico es fácil optar por llevarla de muertito y decir que eso no le toca, pero ¿En la era de la cuarta transformación: cómo se abordará? Ya se ha visto que las operaciones policiaco militares no han funcionado y solo han representado millones de pesos en gastos de hospedaje y alimentación, para que solo se les vea tomándose la selfie o contando los cadáveres.

¿Funcionará un acuerdo?

Veremos...


LCC: Julio Zenón Flores Salgado


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