lunes, 2 de julio de 2018

• ¿La construcción de la democracia?

El voyerista
Por Alfredo Guzmán

Si alguien tiene una receta sobre la construcción de la democracia, que la expida, para poder patentarla. No hay recetas.
Lo sucedido ayer en México y los hechos que generó, son sin duda elementos que indican que la democracia en un país, se construye a diario. Sobre todo sin violencia. Se impone la buena política.
Cuando todos fuera del país y algunos dentro del mismo, establecían que México, país, se encaminaba hacia un verdadero choque de trenes, donde la única salida sería la violencia y el enfrentamiento entre hermanos, o sea hacia una guerra civil; que aparece la cordura, la inteligencia y la mesura, además del reconocimiento a la diferencia y que gana la democracia y el entendimiento.
Lo anterior no quiere decir, que con el reconocimiento de José Antonio Meade Kuribreña, de la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) vía René Juárez Cisneros, de Ricardo Anaya y del Frente político que representa PAN-PRD-MC y del mismo presidente de México, Enrique Peña Nieto, tendría que haber borrón y cuenta nueva, sino todo lo contrario, pero respetando al diferente y la ley que se ha construido para el tema, en caso de que haya delitos que perseguir.
Los discursos de reconocimiento por parte de los actores vencidos en buena lid y de aceptación del triunfo del mismo Andrés Manuel López Obrador, quienes en los hechos indican visión de futuro, para un país como México; todos coinciden en que la reconciliación nacional, será el elemento que libere presiones, malos entendimientos y mande señales de fortaleza interna a los mercados mundiales,
Nadie habla de impunidad, sino de entendimiento de que el país, requiere unidad interna, para poder enfrentar sus retos en todos los aspectos. Unidos dentro y fortalecidos fuera.
Un país en crisis y enfrentado, es presa fácil, para los ataques de los externos. Un ejemplo sería cuando EEUU, nos despojó de la mitad del territorio, aprovechando que estábamos divididos.
Y por fortuna todos los actores políticos, tanto ganador, como vencidos, mandaron mensajes de reconocimiento a que la política y la reconciliación social sea el instrumento que permita al país y a sus actores, reconstruir y fortalecer, así como cambiar lo negativo que exista.
Y no había de otra, dirían muchos, porque hasta el mismo gobernador de Guerrero, Héctor Antonio Astudillo Flores, salió a establecer que reconocer los resultados electorales, nos lleve a caminar por un camino, donde la reconciliación entre los mexicanos, permita fortalecer las instituciones que hemos creado y transformarlas y fortalecerlas.
Es evidente que cuando ocurre que de ser gobierno, pasar a ser tercera fuerza política, el discurso y las circunstancias obligan a definir que lo mejor para el país, es seguir trabajando unidos, para transformarlo.
Y de todo lo anterior, habría que rescatar varios elementos para el posterior análisis. El discurso autocritico de René Juárez Cisneros, establece un hecho inédito. El triunfo arrasador de Morena, indica que es posible revisar las elecciones concurrentes, luego de que un actor, puede llevar al triunfo a candidatos en muchos casos, desconocidos, sin trayectoria ni experiencia.
No hubo voto razonado, sino antisistema y en serie. Que Cuauhtémoc Blanco, sea gobernador, indica muchas cosas.
Que el PRI, luego de volver a ganar la presidencia de la República y la mayoría de las gubernaturas, ahora pase a ser la tercera fuerza política nacional, es parte de la democracia, donde una sociedad premia y castiga.
Lo que sigue es reconstruir, reconciliarnos, trabajar por un mejor país. Donde no haya corrupción, impunidad, ni violencia como la que vivimos.
Y seguir construyendo el país que queremos, todos.

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