Comunitarios de Tlacotepec: Las policías ciudadanas de Chichihualco y Zumpango deben deslindarse de criminales



-  Sólo así podrían trabajar en coordinación, les dicen

 

Tlacotepec, Gro., junio 22 del 2018 (IRZA).- La Policía Comunitaria de Heliodoro Castillo (Tlacotepec) exigió a los policías ciudadanos de 18 comunidades de los municipios de Eduardo Neri y Leonardo Bravo, que se deslinden de los grupos del crimen organizado para poder trabajar de manera conjunta y brindar seguridad en la zona.

Este viernes, los integrantes de la comunitaria ofrecieron una conferencia de prensa en la plaza "Sentimientos de la Nación" que se ubica frente al edificio del Ayuntamiento de este municipio de la Sierra guerrerense, donde denunciaron que desde hace dos meses los habitantes de este lugar no pueden transitar por la carretera hacia Xochipala para tomar la vía federal, ya sea hacia Chilpancingo o hacia Iguala.

Denunciaron que en esta carretera estatal que comunica a las comunidades de la Sierra de Tlacotepec, Chichihualco y Zumpango con la capital Chilpancingo, ya no la transitan porque hay secuestros, extorsiones, cobro de cuotas y asesinatos.

El coordinador de esta Policía Comunitaria, Humberto Moreno Catalán, dijo que esta manifestación pública era dirigida al gobernador Héctor Astudillo Flores, "y que mis palabras lleguen a su corazón, porque tenemos gente que se está chingando, se está muriendo de hambre por la falta de atención en nuestras comunidades".

Le dijo al gobernador que esta policía "ha preservado el orden y paz en 63 de 64 comunidades, en 209 de 216 anexos, donde se ha erradicado el robo, la extorsión, el abigeato y la delincuencia en general; desde que fue creada esta Policía no hay un solo secuestro y asesinato".

Moreno Catalán señaló que están "preocupados por la injerencia de la delincuencia organizada en los pueblos de Zumpango y Chichihualco; los transportistas y comerciantes han sufrido asaltos, robos, asesinatos, cobros de cuotas e intimidaciones a maestros, doctores y pobladores que van a la capital a hacer sus diligencias".

Señaló que están dispuestos "a la coordinación con las autoridades de los tres niveles de gobierno; pedimos a la policía ciudadana de Zumpango y Chichihualco que se conformó esta semana, que garanticen el libre tránsito y que paren las cuotas, robos, asesinatos contra pobladores de Heliodoro Castillo".

Añadió que están dispuestos a coordinarse con las nuevas policías ciudadanas "siempre y cuando se deslinden de la delincuencia organizada".

Humberto Moreno señaló que a "petición de los desplazados de la comunidad de Corralitos (que sufrió un ataque armado el sábado 9 de junio), les brindan apoyo para reinstalarlos en su comunidad y brindaremos la seguridad en su pueblo para recobrar la paz y armonía".

Advirtió que la Policía Comunitaria de Tlacotepec "con la Policía Tecampanera de Teloloapan y el Movimiento Apaxtlense haremos una incursión armada desde Xochipala a Filo de Caballos si continúan los robos, extorsiones y asesinatos a nuestros pobladores. Exigimos el libre tránsito a las empresas que dotan de alimento y medicina a comunidades y anexos de nuestro municipio. Podrán vernos muertos, pero nunca rendidos o humillados", sentenciaron.

Y se dirigió de nueva cuenta al gobernador, al que le pidió: "voltea tus ojos a la pinche masacre que le están dando (a la gente de esa zona) con la privación de alimentos, doctores; estamos hasta la madre de tanta vejación a nuestro municipio".

En la conferencia habló una mujer que se presentó como la hija del comisario de Corralitos, al que asesinaron el 9 de junio, y acusó a pobladores de Filo de Caballos de haber perpetrado ese crimen. "Pedimos justicia para mi papá; lo sacaron de la casa, fueron los de Filo de Caballos; él no se metía con nadie, no teníamos problemas con nadie, fueron esos de Filo, son muy malos, hasta yo quisiera armarme porque me da harto coraje".

Hablaron otros dos habitantes de Polixtepec, quienes también señalaron abusos de habitantes de Filo de Caballos, y se informó que en esta cabecera municipal hay más de un centenar de familias refugiadas que han sido desplazadas de sus comunidades por la violencia.