martes, 19 de septiembre de 2017

Del simulacro de un sismo a un terremoto verdadero

Chilpancingo, Gro., septiembre 19 de 2017 (IRZA).- Dos horas después del simulacro de un sismo de 8 grados, los 3 mil 500 mil empleados de Palacio de Gobierno tuvieron que reaccionar ante el terremoto de 7.1 grados, este sí real,  que provocó pánico y crisis nerviosas en decenas de estos  burócratas.

Este martes a las 8 de la mañana como parte de la conmemoración del Día Nacional de Protección Civil y a 32 años del terremoto de 8.2 grados que devastó la Ciudad de México, se rindieron honores a la Bandera en la explanada de Protección Civil y se izó el lábaro patrio a media asta en memoria de las miles de personas que murieron el 19 de septiembre de 1985, hoy hace exactamente 32 años.

En el simulacro, a partir de las 11:00 horas, participaron 60 brigadas compuestas por empleados estatales, 40 brigadistas de Protección Civil del estado, quienes explicaron que no se activaron las alarmas sísmicas para evitar crear pánico y sólo se utilizaron silbatos para pedir a los empleados que en orden, sin gritar, sin empujarse y sin correr abandonaran sus oficinas y que se concentraran en la explanada de Palacio de Gobierno.

La mayoría de los trabajadores tomaron el simulacro en tono de sorna y otros de plano no lo tomaron en serio; la mayoría esperó los 15 minutos que tomó el ejercicio para platicar, unos más se quedaron dentro de sus oficinas o almorzando en la cafetería de Palacio.

Una de ellas fue Silvia, quien se quedó al frente de su computadora e hizo caso omiso al ejercicio que está marcado como obligatorio para ir generando una cultura entre los trabajadores de cómo actuar ante una contingencia de esa naturaleza.

Dos horas después del simulacro, minutos más, minutos menos, la naturaleza de nueva cuenta sacudió a Guerrero al registrarse un terremoto de 7.1 grados con epicentro en Axochiapan, en el vecino estado de Morelos.

Ahora sí en Palacio de Gobierno los empleados que se encontraban a esas horas laborando en sus oficinas, salieron aprisa hacia la explanada coordinados por las 60 brigadas internas que se han conformado para actuar en este tipo de contingencias.

Por más de un minuto los trabajadores aguantaron en la explanada el terremoto que sacudió muy fuerte a esta capital. Al concluir el movimiento telúrico se suspendió la jornada laboral y en su mayoría los empleados se dirigieron ahora a las escuelas en las que estudian sus hijos o a sus casas para estar con sus familias.

Desde las 13:30 horas se suspendieron las labores en ese centro de trabajo y en la totalidad de los edificios públicos, mientras que en las escuelas se suspendieron las actividades vespertinas.