YOLOCZIN FRENTE A LA IMPROVISACIÓN EN ACAPULCO

 

Por Julio Zenón Flores

Según la declaración de Silvestre Arizmendi Torres a favor de Yoloczin Domínguez Serna para encabezar la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Acapulco uno de los argumentos centrales de la disputa interna de Morena, es la experiencia política frente a la improvisación.

El fundador de Morena en Guerrero sostuvo que Acapulco no necesita experimentos y que Yoloczin no es una improvisada. Con ello intenta convertir la trayectoria de la diputada federal en su principal carta de presentación, pero también introduce una advertencia sobre el costo que podría tener para el movimiento entregar la conducción política del municipio a alguien sin suficiente conocimiento de sus estructuras, sus conflictos y sus necesidades.

El respaldo tiene un componente político adicional. Arizmendi representa una de las voces de quienes participaron en la construcción original de Morena en Guerrero, una militancia que suele reclamar reconocimiento frente a quienes llegaron después y encontraron al partido convertido en una fuerza electoral. Su pronunciamiento busca darle peso a esa memoria política y vincularla con la aspiración de Yoloczin.

Ahora, la diputada tendrá que demostrar que su experiencia legislativa y partidista se traduce en capacidad para organizar un movimiento municipal, construir acuerdos, mantener cohesionado al morenismo y, sobre todo, entender los problemas de una ciudad que no se gobierna con discursos de transformación.

Acapulco arrastra rezagos en servicios públicos, inseguridad, movilidad, agua potable y recuperación económica. La coordinación municipal no será un cargo decorativo ni una plataforma para repartir posiciones; será un espacio desde el cual Morena deberá definir su organización territorial y su capacidad para mantener la confianza ciudadana.

Por eso, el llamado de Arizmendi a cerrar filas tiene una doble intención: fortalecer la candidatura interna de Yoloczin y convocar a los fundadores y militantes a intervenir en una decisión que tendrá consecuencias para el futuro político del municipio.

Pero la unidad no puede confundirse con adhesión anticipada a una aspiración. Si Morena ha decidido que la encuesta sea el mecanismo para seleccionar a quien encabezará esta coordinación, ese procedimiento debe respetarse, sin importar los respaldos, las relaciones políticas o la antigüedad de cada aspirante.

Yoloczin tiene derecho a presentar su trayectoria y sus respaldos como parte de su propuesta. Los demás aspirantes tienen el mismo derecho a defender la suya. Al final, la decisión deberá considerar quién tiene mayor capacidad para representar al movimiento y construir una mayoría política y social en Acapulco.

La frase de Silvestre Arizmendi es un mensaje político dirigido a la militancia, pero también una exigencia que alcanza a todos los aspirantes: Acapulco no necesita experimentos, pero tampoco necesita que la experiencia se invoque como sustituto de resultados. Necesita liderazgo, organización y capacidad para responder a los problemas de una ciudad que ya ha pagado demasiado caro los errores de quienes han tenido la responsabilidad de conducirla.

Ahora debemos esperar a ver qué ofrecen los demàs , frente a la experiencia señalada por Silvestre Arizmendi, pero además, quienes de Morena hablan por ellos y por ellas. Ya veremos.

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