Julio Zenon Floreso | Trasfondo Informativo
Los hombres de mar son normalmente rudos y más los que conocen las profundidades a pulmón, de donde extraen el ostión de roca, por eso la larga cadena de aplausos a la actual alcaldesa de Acapulco, fue en realidad su manera de calificar a esta administración.
Leticia Lozano Zavala llegó a la presidencia municipal de Acapulco para suplir a Abelina López Rodríguez en un momento complicado, cuando el desgaste de la administración ya había generado críticas en algunos sectores. Lo interesante es que Leticia no llegó a cobrar esas facturas ni a construir su gobierno sobre los errores de su antecesora. Simplemente asumió el cargo y comenzó a trabajar.
En estas semanas, Leticia ha mostrado sensibilidad para tratar los asuntos sociales y, al mismo tiempo, una atención discreta por los detalles y por hacer bien las cosas.
Así se demostró este lunes con la entrega de 11 millones 500 mil pesos a más de 300 cooperativas pesqueras y acuícolas que dejó en claro que no se trata solamente de repartir recursos, sino que hay programas definidos, reglas de operación y seguimiento a un sector que necesita herramientas para trabajar. Son 9.5 millones para artes de pesca y 2 millones para productores de ostión de roca.
Ha mostrado, además, una virtud poco frecuente: la puntualidad y el cumplimiento de la palabra. Cuando se compromete con algo, procura hacerlo y darle seguimiento. y no solo con sus propios compromisos, sino también los de su antecesora y eso, en una administración municipal representa una diferencia importante.
También destaca su lealtad con Abelina. Leticia no ha aprovechado su posición para deslindarse de la administración anterior ni para adjudicarse los avances. Por el contrario, reconoce públicamente a su antecesora y hasta recibe críticas por asuntos que corresponden al gobierno anterior. No todos estarían dispuestos a cargar con ese costo.
Todavía es temprano para sacar conclusiones sobre el resultado de su gestión, pero hay algo que ya se puede reconocer: Leticia Lozano llegó sin armar alborotos, se metió de lleno a las colonias y al orden administrativo y, en poco tiempo, consiguió que algunos empezaran a darse cuenta que a veces, gobernar bien empieza simplemente por cumplir. Esa es la virtud de la sencillez,

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