- ¿Qué es más importante, un cargo o la patria? Preguntó Félix Salgado Macedonio a sus miles de simpatizantes que desbordaron la cancha techada de la colonia Zapata, ubicada atrás de los cerros que rodean la zona urbana cuyo ombligo es la zona turística, donde reinan los negocios de Carlos Slim y los judíos.
Las gargantas rugieron:
- ¡la patria! -
Justo minutos antes de que empezaran a corear:
-¡Gobernador! ¡Gobernador! ¡Gobernador!
El discurso de Félix había sido muy elocuente. Incluso pidió que levantaran la mano, quienes iban ahí por un puesto. Nadie. Y ¿quienes no vienen por un puesto? Todas las manos alzadas.
Reconoció que si los estadounidenses invadieran el país y se tuviera que cumplir la estrofa del himno nacional, que dice que "Un soldado en cada hijo te dio"
-Primero iría el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional, los que están haciendo su servicio... Y yo ya no iría, porque ya tengo mis 70 años... Ya no me toca.
Y es que, dejó claro que no van a permitir que los gringos juzguen a los mexicanos. "¿Qué no hay juzgado acá?
-¡Siiii! La cancha hablaba. No podrán los esbirros de Trump, por muchas pruebas que tengan llevarse a nadie.
-De la rallita del río Bravo para arriba es de ellos. De la rallita para abajo, es de nosotros. Dijo agitado y el pueblo se estremeció, brazo a brazo, espalda con espalda, amontonados, buscando la sombra...no solo del techo de lámina. Nadie quería quemarse bajo un sol más candente que otros días, y eso que el día apenas comienza

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