Por Julio Zenón Flores / Trasfondo Informativo
Cuando este fin de semana la presidenta Claudia Sheinbaun
afirmó,, en Acapulco, que "Guerrero tiene una gobernadora de
primera", no se trató solo de un comentario de cortesía, sino que también
envió un mensaje político.
No es la primera vez que Sheinbaum reconoce el trabajo de
Evelyn Salgado, pero hacerlo en una gira presidencial, frente a funcionarios
federales, estatales y a la clase política guerrerense, le da otra connotación.
En el lenguaje desde el poder, los elogios públicos nunca son gratuitos.
Eso no significa, necesariamente, que exista ya un
compromiso para incorporar a Evelyn Salgado al gabinete federal al concluir su
mandato, ni que la sucesión esté resuelta; significa que la presidenta valida
el desempeño de la gobernadora y fortalece su posición política dentro de
Morena que puede representar dos cosas: la impulsa para que se empodere por
encima de su padre, el senador Félix Salgado Macedonio y que sea ella quien
consolide ese liderazgo o bien, reconoce de forma indirecta al senador, por su
papel, acordado o no, rumbo al 2027.
La lectura es inevitable porque Guerrero atraviesa por una
competencia interna que cada día se torna más intensa y se va abriendo paso la
narrativa del estado obradorista que quiere ser conquistado por el claudismo. En
ese contexto los aspirantes buscan enviar señales de cercanía con Palacio
Nacional, mientras la decisión final dependerá de una variable que Sheinbaum ha
dejado clara desde el inicio de su gobierno: unidad, disciplina y resultados.
El método de la presidenta parece repetirse en cada estado
donde habrá relevo de gubernatura. Reconoce a los gobiernos emanados de Morena,
evita adelantar definiciones y mantiene abiertas todas las opciones. No
destapa, pero tampoco descalifica a nadie. Escucha a todos, mientras observa
quién construye acuerdos y quién genera conflictos.
Así, el mensaje para Guerrero claramente va en el sentido de
que la gobernadora mantiene el respaldo presidencial, no obstante que su padre
el senador sigue mandando mensajes inquietantes, como el de su fotografía
levantando el puño y tocando con la otra mano un cuarzo colocado por él en su
refugio de perritos felices y al que le atribuye el poder de cumplir los
sueños, aunque también, el mensaje presidencial, busca que los aspirantes reciban
la advertencia implícita de que la candidatura no será para quien se publicite
más, sino para quien garantice continuidad al proyecto de la Cuarta
Transformación y contribuya a mantener la cohesión interna.
Quienes saben de real política también entienden que hay que
tener la capacidad de interpretar tanto los silencios como los elogios, por lo
cual las dulces palabras dirigidas a Evelyn Salgado por la inquilina del palacio
nacional en Acapulco difícilmente pasaron inadvertidas para quienes ya están
inmersos en la disputa por 2027 y fueron interpretadas como “miel con hiel” y
que, al final, en Morena la última palabra sigue saliendo de Palacio Nacional.

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