Abelina, Beatriz y Esthela: tres conceptos sobre la conquista del poder

 


JULIO ZENON FLORES/ TRASFONDO INFORMATIVO

Entre Abelina López Rodríguez, Beatriz Mojica Morga y Esthela Damián Peralta, las diferencias van más allá de estilos propios y caen en la confrontación de tres proyectos distintos de la lucha por el poder: una apuesta por la construcción de estructura en territorio, otra por los vínculos con la cúpula del poder y la otra por el peso de la experiencia en el gobierno.

Como una de ellas debe ser eliminada en las próximas semanas para dar espacio a los acuerdos de paridad, a los aliados -PT y PVEM- y la operatividad técnica de la encuesta -solo seis en una boleta interna-, el partido tendrá que decidir, en este lapso, en la realidad que pesa más para Morena.

Se trata, en resumen, de tres proyectos políticos que están intentando convencer al partido y a la opinión pública de que representan la mejor opción para mantener el control del estado.

Veamos con detalle:

Esthela Damián entró a la contienda respaldada por un activo que las otras dos no poseen: una relación política cercana con el primer círculo del poder nacional, que le dio haber trabajado al lado de la presidenta Claudia Sheinbaun durante años. Desde el principio, su nombre se promovió asociado a la idea de contar con la confianza de quienes hoy toman las decisiones más importantes dentro de Morena. Esa circunstancia le permitió posicionarse en el escenario y convertirse en una figura relevante dentro del proceso.

Pero una cosa es abrir la puerta con la imagen de haber sido la secretaria de Claudia y otra muy distinta es atravesarla, demostrando que esa subordinación a la ahora presidenta, puede convertirse en apoyo ciudadano, en una entidad eminentemente obradorista y en medio de la especulación de que persiste una pugna soterrada entre el ahora inquilino de Palenque y la de Palacio Nacional.

Beatriz Mojica ha optado por tejer acuerdos, reencontrarse con grupos históricos de la izquierda y sumar liderazgos regionales. En los hechos, da la impresión de que está construyendo una plataforma política que trascienda a las corrientes tradicionales y se convierta en un punto de coincidencia para diversos sectores de Morena.

No es casualidad que en las últimas semanas varios actores políticos que antes mantenían distancia entre sí hayan comenzado a coincidir en actos y reuniones vinculadas a su proyecto. La senadora está apostando a que el peso del territorio termine siendo más determinante que cualquier otra variable.

Abelina López, por su parte, juega con una ventaja y una responsabilidad que ninguna de las otras dos comparte. Se mueve como la alcaldesa de Acapulco y eso la coloca diariamente frente al escrutinio público y no necesita construir conocimiento porque ya lo tiene. Su nombre está en la conversación política cotidiana del estado.

La apuesta de la alcaldesa con licencia del principal municipio del estado, con más de medio millón de votos en su padrón electoral, es que la divulgación de su ejercicio de gobierno le permita consolidar una base propia de respaldo, aunque, como ya se está percatando, gobernar también implica asumir costos. Los problemas de la ciudad, los conflictos administrativos y las demandas ciudadanas terminan formando parte de la evaluación que realiza la población sobre su desempeño.

Por eso la discusión de fondo no es únicamente sobre quién muestra más músculo en un mitin disfrazado de asamblea o quién aparece con mayor frecuencia en los medios, sino sobre tres tipos de fortaleza política, tres formas distintas de concebir la lucha por conquistar el poder.

Por un lado, la influencia que puede representar la cercanía con el poder nacional. Es decir, que la cúpula decida, por encima de lo que diga la gente en territorio; por otro, la capacidad de articular estructuras y liderazgos en y desde las regiones. Y finalmente, el peso que puede tener la experiencia de una figura que gobierna el principal municipio del estado, como ocurrió en el caso de Claudia, que se proyectó a la presidencia de México a partir de gobernar la principal ciudad del país.

La definición ya está a un tris de resolverse (La cúpula dijo que pasando el mundial que terminó este fin de semana), por lo que Morena ya está frente a una decisión que va más allá de los nombres y tendrá que decidir qué considera más importante para competir en Guerrero: la amistad presidencial, la fuerza acumulada en el territorio o la experiencia de gobierno.

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