Por Julio Zenon Flores
Hay un relato breve de Franz Kafka que parece escrito para explicar la política mexicana.
Se llama "Ante la ley". Narra la historia de un hombre que llega frente a una gran puerta buscando acceder a la Ley. Un guardián le impide el paso. No le dice que jamás podrá entrar; simplemente le dice que no es el momento. El hombre espera. Pregunta. Insiste. Regresa una y otra vez. Pasa la vida entera frente a aquella puerta creyendo que tarde o temprano se abrirá.
Al final, cuando está a punto de morir, descubre que aquella entrada había sido destinada exclusivamente para él. Y que ahora será cerrada para siempre.
La negociación entre la CNTE y el gobierno federal empieza a parecerse inquietantemente a esa historia.
Los maestros han llegado una vez más frente a la puerta.
Del otro lado están el presupuesto, las pensiones, la derogación de la reforma del ISSSTE de 2007 y una promesa histórica que durante años escucharon desde la oposición política que hoy gobierna México.
La puerta está ahí. Visible. Al alcance de la mano. "Si fuera tigre ya te hubiera tragado", diría mi difunta abuela.
Pero el guardián responde que no es posible entrar.
Este miércoles, la reunión entre la CNTE y los titulares de Gobernación y Educación Pública terminó sin acuerdos de fondo. Rosa Icela Rodríguez reiteró que no habrá represión. Mario Delgado explicó que la derogación de la reforma es extraordinariamente complicada.
Traducido al lenguaje de Kafka: la puerta existe, pero no se abre.
La diferencia es que en esta historia ambos personajes creen tener la razón.
La CNTE sostiene que Morena llegó al poder prometiendo desmontar los pilares de las reformas neoliberales. El gobierno responde que gobernar obliga a enfrentar una realidad presupuestal que la oposición nunca tuvo que administrar.
Y ambos argumentos contienen una parte de verdad.
Durante años, los dirigentes magisteriales escucharon discursos que denunciaban la reforma educativa y la reforma del ISSSTE. Muchos de quienes hoy ocupan oficinas en Palacio Nacional estuvieron entonces en plazas públicas acompañando esas protestas.
Pero una vez que el movimiento se convirtió en gobierno, descubrió algo que la literatura política conoce desde hace siglos: los sueños tienen costos y los costos tienen cifras y las cifras no le cuadran a quienes antes eran borrachos y ahora son cantineros.
Quizá por eso el episodio también recuerda a otro momento célebre, esta vez de la historia universal.
Cuando Alejandro Magno llegó a Frigia encontró el famoso nudo gordiano, al que mi colega Isaac Flores Pineda suele hacer constante referencia, un entramado imposible de desatar. La profecía decía que quien lograra resolverlo conquistaría Asia.
Alejandro no perdió tiempo buscando el extremo correcto de la cuerda. Sacó la espada y cortó el nudo. Así era Alejandro el Grande.
La CNTE esperaba algo parecido de la Cuarta Transformación: una decisión política capaz de romper de un tajo las viejas estructuras heredadas.
Pero el gobierno de Sheinbaum no parece dispuesto a blandir la espada. Ella es científica: Prefiere examinar el nudo, calcular cuánto cuesta cortarlo...determinar quién pagará las consecuencias.
Y mientras tanto, el nudo sigue ahí.
En Guerrero esa tensión adquiere una dimensión especial.
La CETEG mantiene bloqueos, marchas y tomas de oficinas porque entiende que la presión es su principal instrumento de negociación. Pero el gobierno también sabe que el tiempo puede convertirse en un aliado. Cada día de movilización desgasta a las autoridades, sí, pero también desgasta a quienes la realizan.
Por eso el conflicto ha entrado en una fase más profunda que una simple discusión laboral.
Estamos viendo el encuentro entre dos legitimidades. La del movimiento social que ayudó a construir una época política y la del gobierno que ahora debe administrarla.
Kafka habría entendido perfectamente la escena.
Los maestros frente a la puerta y el gobierno custodiando la entrada. Los dos convencidos de que la razón les pertenece.
Y una pregunta suspendida en el aire:
¿La puerta sigue cerrada porque nadie puede abrirla?
¿O porque nadie está dispuesto a pagar el precio de hacerlo?
Se los dejo de tarea.

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