Joaquín Jacko Badillo : el salto al centro del tablero de la sucesión en Acapulco


Por Julio Zenon Flores

Este miércoles, Joaquín Badillo Escamilla llega a una de las posiciones de mayor peso político en Guerrero. Al asumir la coordinación de la bancada de Morena en el Congreso local se convierte automáticamente en presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), el órgano donde se construyen los acuerdos fundamentales del Poder Legislativo, y en la figura política más visible del Congreso del Estado.
Nadie ignora que la presidencia de la Jucopo es mucho más que una responsabilidad parlamentaria. Es una plataforma de exposición pública, una posición de interlocución permanente con el Poder Ejecutivo y con los gobiernos municipales, además de un espacio privilegiado para la construcción de relaciones políticas y sociales.
Para Badillo, el nombramiento llega en un momento particularmente importante de su trayectoria.
Desde hace varios años ha dejado claro que su horizonte político se encuentra en Acapulco, el municipio donde nació, donde construyó buena parte de su actividad empresarial y donde actualmente representa al Distrito 09 local.
Empresario reconocido en los sectores de seguridad privada, mantenimiento y limpieza de edificios, Badillo también ha desarrollado una imagen vinculada al deporte. La pesca y la natación forman parte de su historia personal y familiar, disciplina en la que incluso sus hijos han cosechado medallas en competencias nacionales e internacionales.
La presidencia de la Jucopo le dará reflectores. Lo veremos con mayor frecuencia en eventos institucionales al lado de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y de la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez. Tendrá capacidad para gestionar programas, apoyos y acciones sociales. También contará con una presencia mediática que ningún diputado local posee actualmente.
A ello se suma una práctica que Badillo ha impulsado desde hace tiempo: destinar recursos provenientes de las herramientas de gestión legislativa para atender demandas comunitarias. Entre otras acciones, ha promovido la instalación de luminarias en colonias populares y apoyos orientados a mejorar condiciones de vida en sectores vulnerables del puerto. Todo eso le suma, pero no le garantiza nada.
Porque una cosa es encabezar el Congreso de Guerrero y otra muy distinta convertirse en el próximo coordinador de los trabajos de la Cuarta Transformación en Acapulco, posición que en los hechos equivale a la antesala de la candidatura morenista a la alcaldía.
Recordemos que la convocatoria interna está prevista para el próximo 21 de septiembre. Será entonces cuando los aspirantes deban registrarse y someterse al método que Morena defina, previsiblemente mediante encuestas.
Badillo llegará fortalecido. Sin duda. Con una posición institucional envidiable y con una visibilidad que pocos tendrán, pero no a una pista deshabitada, al enfrente encontrará competidores de gran calibre.
Está Yoloczin Domínguez Serna, diputada federal, con un alto nivel de conocimiento entre la militancia, cercana al grupo político de Mario Delgado y considerada una de las principales cartas femeninas del felixismo.
También aparece Ricardo Salinas Méndez, actual oficial mayor de la Secretaría de Finanzas estatal, quien ha desarrollado una intensa actividad pública en Acapulco, atendiendo problemas rezagados y construyendo una presencia cada vez más visible en la opinión pública.
A la lista se suma Irugami Perea, diputado federal de nueva generación, identificado con el círculo político que acompañó a Claudia Sheinbaum desde sus tiempos en Tlalpan y posteriormente en la Ciudad de México. Su cercanía con personajes del primer nivel del movimiento le permite proyectar una narrativa asociada a la continuidad del proyecto presidencial. Además, en su entorno político aparece Sebastián Ramírez Mendoza, actual titular de Fonatur y responsable de buena parte de la estrategia federal para la reconstrucción de Acapulco.
Y, por supuesto, tampoco puede descartarse a Leticia Lozano Zavala, secretaria general del Ayuntamiento porteño, respaldada por la alcaldesa Abelina López Rodríguez y beneficiaria de una estructura territorial que ha crecido silenciosamente durante los últimos meses.
La presidencia de la Jucopo no entrega candidaturas. No sustituye encuestas. No elimina adversarios. No otorga victorias anticipadas, pero lo que sí hace es colocar a Joaquín Badillo en el centro del escenario.
En verdad estar en el escenario no garantiza el aplauso final, pero quedarse fuera de él sí le puede impedir cualquier posibilidad de ganar la obra.
Y eso, justamente, es lo que consiguió este miércoles: asegurarse un asiento en la primera fila de la sucesión política de Acapulco.
La encuesta todavía está un poco lejos, pero cuando se escriba la lista de los aspirantes con posibilidades reales de disputar el futuro político del puerto, el nombre de Joaquín Badillo Escamilla ya no podrá faltar.

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