Es cierto que en la política actual lo más importante es la percepción. Durante meses, dentro y fuera de Morena, circuló una versión que muchos dieron por cierta: Marcelo Ebrard ya había tomado distancia de Abelina López Rodríguez.
Por los corrillos se comentaba que el vínculo político se había enfriado. Que el excanciller ya estaba viendo hacia otros perfiles en Guerrero. Que la alcaldesa de Acapulco había dejado de formar parte del círculo cercano construido desde la interna presidencial de Morena.
Sin embargo, el cierre del Festival Internacional del Libro Acapulco, ayer domingo en el zócalo, terminó contradiciendo esa narrativa sin necesidad de discursos.
La escena fue bastante clara para quien sabe leer la política: alrededor de Abelina apareció buena parte del grupo político identificado con Ebrard.
Ahí estuvieron Emmanuel Reyes Carmona, senador suplente del actual secretario de Economía; Jesús Valdez Peña, uno de los operadores legislativos del ebrardismo; las diputadas federales Luz María Aguilar y Selene Ávila; la diputada local Araceli Ocampo; además de Claudia Rivera Arrieta, ligada a la estructura nacional de *El Camino de México*.
La reflexión que dejan esas personalidades es que si realmente existiera un rompimiento político entre Ebrard y Abelina, lo lógico habría sido otra cosa: mantener la distancia, la ausencia de los cuadros de este territorio, dejar crecer los silencios incómodos.
Pero lo ocurrido fue al contrario, La clausura de la FILA terminó funcionando como un mensaje político bastante preciso en medio de los acomodos que ya comenzaron rumbo al 2027.
No porque Ebrard haya necesitado salir a respaldar públicamente a la alcaldesa. Ese nunca ha sido su estilo. El excanciller suele operar con señales mucho más discretas, y en este caso fue más que evidente, ya que es poco común que senadores y diputados federales, se preocupen por acudir a ferias de libros y menos aún en domingo y tan lejos de casa.
Ahora bien. No pasa nada, simplemente, después de lo que ocurrió en el Zócalo de Acapulco la tesis de que Abelina estaba políticamente aislada quedó debilitada y quienes apostaban a verla fuera del radar ebrardista probablemente tendrán que revisar sus cálculos.
Porque, al menos por ahora LA PERCEPCIÓN ES QUE Marcelo Ebrard no parece haber soltado a Abelina López
Por los corrillos se comentaba que el vínculo político se había enfriado. Que el excanciller ya estaba viendo hacia otros perfiles en Guerrero. Que la alcaldesa de Acapulco había dejado de formar parte del círculo cercano construido desde la interna presidencial de Morena.
Sin embargo, el cierre del Festival Internacional del Libro Acapulco, ayer domingo en el zócalo, terminó contradiciendo esa narrativa sin necesidad de discursos.
La escena fue bastante clara para quien sabe leer la política: alrededor de Abelina apareció buena parte del grupo político identificado con Ebrard.
Ahí estuvieron Emmanuel Reyes Carmona, senador suplente del actual secretario de Economía; Jesús Valdez Peña, uno de los operadores legislativos del ebrardismo; las diputadas federales Luz María Aguilar y Selene Ávila; la diputada local Araceli Ocampo; además de Claudia Rivera Arrieta, ligada a la estructura nacional de *El Camino de México*.
La reflexión que dejan esas personalidades es que si realmente existiera un rompimiento político entre Ebrard y Abelina, lo lógico habría sido otra cosa: mantener la distancia, la ausencia de los cuadros de este territorio, dejar crecer los silencios incómodos.
Pero lo ocurrido fue al contrario, La clausura de la FILA terminó funcionando como un mensaje político bastante preciso en medio de los acomodos que ya comenzaron rumbo al 2027.
No porque Ebrard haya necesitado salir a respaldar públicamente a la alcaldesa. Ese nunca ha sido su estilo. El excanciller suele operar con señales mucho más discretas, y en este caso fue más que evidente, ya que es poco común que senadores y diputados federales, se preocupen por acudir a ferias de libros y menos aún en domingo y tan lejos de casa.
Ahora bien. No pasa nada, simplemente, después de lo que ocurrió en el Zócalo de Acapulco la tesis de que Abelina estaba políticamente aislada quedó debilitada y quienes apostaban a verla fuera del radar ebrardista probablemente tendrán que revisar sus cálculos.
Porque, al menos por ahora LA PERCEPCIÓN ES QUE Marcelo Ebrard no parece haber soltado a Abelina López

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