De acuerdo con los testimonios, que fueron realizados bajo condición de anonimato por temor a represalias, los hechos ocurrieron en dos ocasiones.
La primera, el pasado 23 de diciembre, cuando elementos a bordo de la patrulla 824 interceptaron a una comerciante y a su esposo durante la madrugada, cuando se dirigían a iniciar su jornada laboral.
La afectada relató que los policías presuntamente les despojaron de aproximadamente 30 mil pesos, dinero destinado al pago de mercancía y fletes.
"Me quitaron un pago que yo traía para pagar la mercancía. Nosotros trabajamos de madrugada para vender temprano. Me dijeron que les diera el dinero o que me iban a llevar a la caseta de Metlapil para matarme. A mi esposo lo encañonaron; lo tenían apuntándole con armas. Teníamos miedo y estábamos solos, por eso accedí", narró.
La situación se agravó el 3 de enero, cuando, según la denuncia, los mismos elementos ingresaron sin orden de cateo al domicilio de la comerciante, ubicado cerca de la Central de Abastos, de donde presuntamente sustrajeron ocho mil pesos en efectivo, además de documentos personales.
Por estos hechos, se interpuso una denuncia formal ante el Ministerio Público correspondiente.
Posteriormente, la mujer aseguró que el 6 de febrero volvió a ser intimidada, luego de que los policías acudieran a su negocio para hostigarla, lo que la llevó a hacer un llamado público a las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública estatal.
"Creo que ya basta. Exijo mediante esta denuncia que se nos haga justicia, porque no es justo que esté viviendo esta situación", expresó.
Finalmente, los comerciantes solicitaron que el caso sea investigado a fondo y que se llegue hasta las últimas consecuencias contra los elementos que, señalaron, hacen un uso indebido de su cargo.
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