La reciente captura de Nicolás Maduro por autoridades de Estados Unidos ha reactivado el análisis internacional sobre el impacto de su gestión al frente de Venezuela entre 2013 y 2025, un periodo marcado por el colapso económico, el deterioro institucional y una profunda crisis humanitaria, de acuerdo con informes de organismos internacionales y encuestas independientes.
Datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) señalan que, durante ese lapso, la economía venezolana registró una contracción cercana al 80 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), considerada la más severa a nivel mundial fuera de un escenario de guerra.
Este desplome estuvo acompañado de una hiperinflación histórica y una reducción drástica del aparato productivo, lo que profundizó la desigualdad social.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), más del 90 por ciento de la población llegó a vivir en condiciones de pobreza multidimensional en los momentos más críticos, mientras el país se consolidó como uno de los más desiguales del continente, con una pequeña élite con acceso a divisas frente a una mayoría dependiente de programas asistenciales como las cajas CLAP y los bonos gubernamentales.
Este deterioro económico y social provocó un éxodo masivo. Cifras de la Plataforma R4V y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estiman que al menos 7.7 millones de venezolanos abandonaron el país, lo que representa cerca del 25 por ciento de la población y constituye la mayor crisis de desplazamiento del hemisferio occidental sin un conflicto armado activo.
En el ámbito de los derechos humanos, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU documentó "motivos razonables" para considerar la comisión de crímenes de lesa humanidad, incluyendo torturas sistemáticas y violencia sexual en centros de detención como el SEBIN y la DGCIM, atribuyendo responsabilidades a la cadena de mando del Estado.
El deterioro institucional se agudizó tras la crisis electoral de 2024, cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó resultados sin la publicación de actas completas, lo que generó cuestionamientos de organismos como el Centro Carter, que calificó el proceso como carente de estándares democráticos.
Las protestas posteriores derivaron en operativos de seguridad, detenciones masivas y denuncias de violaciones a derechos fundamentales.
A este escenario se suma una emergencia humanitaria compleja, caracterizada por el colapso del sistema de salud, el retorno de enfermedades previamente erradicadas, el incremento de la mortalidad materna e infantil y la escasez de insumos médicos para pacientes con enfermedades crónicas y oncológicas.
Analistas internacionales coinciden en que el balance del periodo 2013–2025 refleja una crisis estructural de gran magnitud, cuyas consecuencias sociales, económicas e institucionales tendrán efectos a largo plazo tanto en Venezuela como en la región.
📸 Información y gráfico: Academia Play
0 Comentarios