LABOP
LABORATORIO DE OPINIÓN
El Laboratorio de Opinión Pública (LABOP) ha presentado un dossier político y profesional que analiza el pasado, presente y posible futuro de quienes aspiran a gobernar el estado de Guerrero.
De este análisis destacan tres figuras que, en condiciones de equidad, se perfilan como punteras. Sin embargo, el escenario dista mucho de ser simple.
En primer lugar aparece Félix Salgado Macedonio, quien lidera prácticamente todas las mediciones. No obstante, su aspiración enfrenta un obstáculo central: la normativa interna de Morena en materia de nepotismo, considerando que la actual gobernadora es su hija.
En segundo y tercer lugar se ubican Abelina López Rodríguez y Beatriz Mojica Morga, respectivamente.
Hoy por hoy, Morena en Guerrero no tiene un candidato definido ni un claro favorito. Y aunque Salgado Macedonio no pueda competir formalmente, hay un elemento que no se puede ignorar: su influencia política.
Su liderazgo se extiende por todo el estado. Ha sido candidato a gobernador en múltiples ocasiones, exalcalde de Acapulco, y cuenta con una base sólida de seguidores, operadores políticos y estructuras territoriales. En los hechos, sigue siendo la corriente más fuerte dentro de Morena en Guerrero.
Esto coloca al partido frente a una disyuntiva clave:
Por un lado, respetar plenamente la regla contra el nepotismo y excluir definitivamente su candidatura.
Por otro, avanzar en la selección mediante encuesta, donde participarán seis aspirantes —o incluso abrir la puerta a una candidatura emergente.
Pero incluso en este segundo escenario, la influencia de Salgado Macedonio será determinante. No solo para la gubernatura, sino para el conjunto de posiciones que estarán en juego en 2027.
Sin su respaldo, difícilmente algún aspirante podrá consolidarse.
En este contexto, su grupo buscará posicionar a alguien afín. Ahí surge un posible perfil como Javier Saldaña Almazán, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, como una opción de consenso en caso de tensión interna.
Quien resulte seleccionado tendrá un reto mayor: garantizar estabilidad política, cohesión interna y capacidad electoral en un escenario complejo.
Si observamos a quienes irían a la encuesta, el panorama también ofrece pistas claras.
Entre las mujeres, la contienda se concentraría entre Abelina López Rodríguez y Beatriz Mojica Morga. Aquí se enfrentan dos factores: el control territorial y administrativo de Acapulco frente al posicionamiento estatal derivado de una campaña previa a la gubernatura y la representación en el Senado.
Abelina podría enfrentar resistencias por sus diferencias con el grupo de Salgado Macedonio. Y como bien decía el exgobernador José Francisco Ruiz Massieu: en política, los amigos son efímeros, pero los enemigos suelen perdurar.
Por su parte, Beatriz Mojica tendrá que superar el peso de sus posturas pasadas frente a Morena y al propio Andrés Manuel López Obrador.
En un escenario distinto, también aparece Estela Damián Huato, aunque sin estructura sólida en el estado. Su posibilidad dependería de una situación de ruptura o falta de acuerdos, donde una figura externa funcione como salida.
Entre los hombres, destacan Salvador Rogelio Ortega Martínez y Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros.
Aquí pesarán factores como la evaluación ciudadana del gobierno interino de Ortega y la trayectoria política e ideológica de Sandoval dentro de Morena.
Ambos, junto con Ivan Hernández, enfrentan un desafío similar: una eventual postura adversa de Salgado Macedonio podría limitar seriamente sus posibilidades.
En el caso de Ivan Hernández, además, su falta de estructura local lo obliga a depender de apoyos desde el ámbito federal.
Así, el juego sucesorio en Guerrero parece concentrarse en estos nombres. Más allá de ellos, no se perciben figuras con suficiente peso político o de grupo para irrumpir con fuerza.
Aún queda una variable sin definir: el género de la candidatura. La encuesta será clave para orientar esa decisión.
Pero al final, más allá de nombres y posiciones, el criterio determinante será uno:
quién puede garantizar gobernabilidad, estabilidad política y cohesión interna para Morena en Guerrero.
Porque en política, no siempre gana quien encabeza las encuestas…
sino quien logra construir las condiciones para gobernar.
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