Julio Zenón Flores
Evelyn Salgado fue directa durante su enlace con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la mañanera del 25 de noviembre. Afirmó que en Guerrero hay “cero tolerancia, no más impunidad, no más silencio” frente a la violencia contra las mujeres. Una postura firme que abre la puerta a revisar qué tanto de ese compromiso ya se traduce en acciones efectivas.
La gobernadora mencionó avances: más Centros de Justicia para las Mujeres, la Ruta Violeta operando en zonas históricamente desatendidas, campañas de prevención y apoyos para mujeres en riesgo. Son medidas que, tomadas en conjunto, dan la impresión de que se mejora la atención y la respuesta institucional.
El reto, sin embargo, está en la implementación concreta, en la realidad concreta. En Guerrero, la violencia de género sigue enfrentándose a una fiscalía que avanza lento, municipios con capacidades mínimas y comunidades donde denunciar sigue siendo difícil o peligroso. Ahí es donde cualquier política se pone a prueba, lejos del discurso y cerca de la realidad.
Si el gobierno estatal sostiene que hay “cero tolerancia”, necesita mostrarlo con resultados verificables: denuncias atendidas, procedimientos completos, agresores procesados y protección efectiva para víctimas; esos indicadores se pierden en la maraña de una transmisión semanal sobre temas de seguridad en general; valdría la pena manejarlos por separado, más allá de las fechas icónicas como el #25N. Sin esos datos, la brecha entre la intención y el impacto puede pensarse más amplia de lo que en realidad sea.
Las mujeres en Guerrero, sin duda no habían tenido una gobernadora que se pusiera al frente de sus demandas de justicia, pero esperan más que declaraciones contundentes; piden instituciones que funcionen. Para ello se requiere un gran trabajo hacia dentro mismo de la institución gubernamental, para aceitar sus estructuras y que el discurso de la gobernadora se traduzca en hechos aplicados por cada una de sus dependencias.
Tal vez en ese sentido es que la Secretaría del Trabajo ayer mismo desarrolló el conversatorio "Retos y Avances de Empoderamiento a Mujeres en el Ámbito Laboral"; la Secretaría General de Gobierno habló de reforzar acciones frente a las Alertas de Violencia de Género y la gobernadora entregó constancias de Tarjeta Violeta a más de 2 mil mujeres, aclarando que antes de terminar el año serán entregadas más de 40 mil. Así, las cosas cambian de sentido y ya no es solo el discurso y la iluminación naranja de la llamada “Casa del pueblo”, es una realidad palpable ¿no?


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