Por Julio Zenon Flores
En una ciudad como Acapulco, donde los desastres naturales no son una posibilidad remota sino una constante que marca la vida de miles, la protección civil no puede ser un área menor ni relegada a lo simbólico. Por eso, que la alcaldesa Abelina López Rodríguez haya destinado cerca de 80 millones de pesos a este rubro es, sin duda, una noticia que merece atención. Y, sobre todo, seguimiento.
Ayer mismo se entregaron 13 bocinas para alertamiento temprano en zonas de riesgo. No es un acto menor: se trata de equipos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte cuando se avecina un huracán, una tormenta o un deslave. Por primera vez en años, parece que el municipio apuesta más por la prevención que por la improvisación de último minuto.
A esto se suma la entrega de una ambulancia nueva, equipada con tecnología de punta, que ahora está a disposición del cuerpo de bomberos. Es una unidad diseñada para brindar atención prehospitalaria en situaciones de emergencia, una necesidad urgente en un puerto donde la respuesta médica suele llegar tarde y mal.
Hay que decirlo con claridad: esto no es habitual. La inversión en protección civil ha sido, históricamente, la cenicienta del presupuesto municipal. Lo que hoy vemos es una excepción que debería convertirse en norma. Porque mientras se debate sobre megaproyectos o espectáculos, lo verdaderamente importante —la capacidad de salvar vidas en un desastre— había sido sistemáticamente ignorado, desde el siglo pasado cuando durante la administración del ahora senador Manuel Añorve Baños se elaboró el último Atlas de riesgo del municipio.
Claro que no todo es aplaudir sin reservas. Las cifras y las entregas deben ir acompañadas de transparencia, mantenimiento constante y, sobre todo, capacitación. No basta con tener bocinas y ambulancias si no hay quien las opere con profesionalismo o si quedan abandonadas tras la foto oficial.
Pero algo está cambiando, y eso también hay que reconocerlo a la alcaldesaAbelinaLópezRodríguez
. Que hoy hablemos de inversión histórica en protección civil no solo es necesario: es urgente. Porque en Acapulco, la tragedia no avisa… y cuando lo hace, más vale estar preparados para escucharla.
0 Comentarios