Trasfondo Informativo
Si esto fuera el programa de la doctora Ana María Polo, ya habría golpeado la mesa y pronunciado su célebre sentencia: ¡Caso cerrado! Beatriz Mojica Morga se quedó con la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Guerrero, y Morena ya tendría que estar hablando menos de quién ganó y más de cómo va a ganar en 2027. Aunque, como en los realities, siempre hay quien no termina de aceptar que se acabó su tiempo en pantalla y busca la manera de prolongar el capítulo.
La designación de Beatriz no necesita una segunda vuelta ni una nueva temporada de especulaciones. La dirigencia nacional tomó una decisión, con base en el apoyo mayoritario de los guerrerenses que fueron encuestados y que le dieron 10 de los 10 puntos en juego, dejando a una distancia considerable al segundo lugar, a diferencia de lo que pasó en otros estados como Chihuahua o Sonora; ahora la coordinadora tiene que bajar la decisión a la estructura en territorio. Por eso anunció recorridos por Guerrero, municipio por municipio, para reorganizar las estructuras, fortalecer la militancia y sumar a quienes participaron en la contienda interna. Dicho sin rodeos, le toca poner a punto la maquinaria de Morena, con sus Comités de Organización Territorial, los COTs, los comités seccionales y las estructuras oficiales que deberán trabajar para que el partido llegue con fuerza a la próxima elección.
La diferencia entre una coordinadora de membrete y una dirigente con capacidad política se verá en los próximos meses. 
Beatriz deberá conseguir que los grupos se sienten a la misma mesa, que los comités dejen de ser referencias en el papel y que la militancia vuelva a tener actividad constante, y, con ello, habrá convertido una designación en una estructura y para ello, ya no depende solo de su equipo, sino de toda la maquinaria oficial morenista, que Ariadna Montiel ha puesto en sus manos.
En el caso de Félix Salgado Macedonio, el expediente de la coordinación también está archivado. No se registró para competir por esa posición y Beatriz fue designada. Eso no borra la fuerza política del senador con licencia, su capacidad de convocatoria ni su presencia entre la militancia, pero tampoco convierte cada uno de sus movimientos en una amenaza para la coordinadora. Félix sigue siendo un actor relevante; lo que no puede hacer nadie es confundir relevancia con derecho automático a reabrir una decisión ya tomada.
Este lunes, en la Ciudad de México, Félix se reunirá con Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena. De acuerdo con la información que se ha adelantado sobre el encuentro, le mostrarán las encuestas en las que ha sido medido y que confirmarían su verdadera penetración popular frente a la que él cree o asegura tener.
La reunión puede servir para ordenar expectativas y despejar algunas de las versiones que circulan sobre el futuro político de Félix. Él ha sostenido que sigue en Morena y no ha formalizado una salida al PT, partido que, por cierto, hasta donde sabemos, ya le cerró la puerta, pues Alberto Anaya ha priorizado su compromiso con la 4T; por lo que las versiones sobre un cambio de partido deben mantenerse en el terreno de la especulación mientras no exista una decisión expresa.
Mientras Félix conversa con la dirigencia nacional, Beatriz estará recorriendo el estado y demostrando que su coordinación no es un premio para exhibir, sino una responsabilidad que exige resultados. Continuará con la incorporación de quienes respaldaron otras opciones, asumiendo las diferencias entre regiones y municipios y evitando que la estructura se convierta en una colección de grupos que solamente se activan cuando hay cargos en juego. La unidad no significa que todos piensen igual, sino que sean capaces de trabajar bajo reglas comunes después de una decisión que no favoreció a todos.
Y ahí está el verdadero reto. Quien ya esté pensando en la siguiente candidatura tendrá que entender que primero hay que pasar por los procedimientos del partido y por los tiempos electorales; quien tenga estructura deberá demostrar que puede ponerla al servicio de una estrategia colectiva y no solamente de su proyecto personal.
Así que, para decirlo en el idioma de la doctora Polo, el fallo está dictado: Beatriz es la coordinadora ¡Caso cerrado! Lo que sigue no es otra audiencia para discutir lo que ya ocurrió, sino una prueba de operación política. Beatriz tendrá que aceitar la maquinaria; Félix decidirá cómo utilizar su capital político; y la dirigencia nacional deberá conducir el proceso de selección de candidaturas.

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