EL MANOTAZO DE ABELINA EN LA ENCUESTA DE MORENA


Por Julio Zenon Flores / Trasfondo Informativo

Abelina López Rodríguez siempre ha sido franca y no siempre políticamente correcta.
La multitudinaria marcha de apoyo a Claudia Sheinbaum Pardo, encabezada por Abelina López Rodríguez en Acapulco, no fue solamente una demostración de fuerza. Fue un mensaje directo a Morena y a quienes tendrán que decidir quién encabezará en Guerrero la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación: la encuesta debe reflejar lo que realmente piensa y quiere la gente, y no convertirse en el instrumento para justificar una decisión tomada de antemano. Después de semanas recorriendo municipios, comunidades y regiones del estado, Abelina llegó a Acapulco y mostró una capacidad de movilización que difícilmente puede ser ignorada.
La cifra de cien mil personas podrá ser motivo de debate, pero el hecho político es contundente: Abelina logró reunir una multitud procedente de las ocho regiones, después de haber recorrido buena parte del territorio guerrerense. Y eso contrasta con una realidad que conoce la propia militancia y que Abelina dijo con toda claridad: hay aspirantes que apenas llevan dos meses en Guerrero y pretenden remontar en semanas lo que otros han construido durante años y no es la primera vez ni la única que lo ha dicho.
Sin mencionar a Esthela Damián, el mensaje de Abelina apunta precisamente ahí. La gente de Guerrero sabe quién ha estado en el territorio y quién no. Ocho regiones, 85 municipios, casi 7 mil comunidades y cientos de colonias no se recorren en dos meses. Mucho menos cuando una candidatura habría partido de alrededor de dos puntos porcentuales. Puede crecer, sumar apoyos y hacerse visible, pero pretender que ese crecimiento se traduzca automáticamente en una victoria en la encuesta es otra cosa.
Ahora bien, también se debe reconocer la madurez de la propia Esthela Damián, quien recientemente tuvo dos importantes adhesiones: un regidor y un bloque de 16 pequeñas organizaciones de corte socialista, a quienes les agradeció, pero les habló con franqueza: no se puede asegurar su triunfo y levantará la mano a quien gane la encuesta, de no ser ella la ganadora.
La nueva narrativa de Damián Peralta, por su parte, ya denota una postura empática con sus compañeros de Morena. En ese contexto, se debe recordar que, en sus dos meses que lleva en Guerrero, no consiguió permear en el partido que pretende que la postule y, desde su llegada hasta las recientes adhesiones, sigue rondando en la periferia de personas y organizaciones que no son de Morena, aunque están en la búsqueda de incrustarse, tras haber dejado a sus partidos de origen o que, de plano, están en otros proyectos de partido, como el caso de Eloy y sus aliados, que se encaminan más bien a formar su propio partido socialista.
En resumen, si lo que se buscaba era la instalación en Guerrero de una coordinación enviada desde arriba, el problema no solo está en la contundente demostración de fuerza de Abelina, desde el polo antifelixista, sino en que, además, **Esthela suma, pero continúa haciéndolo desde la periferia de Morena, mientras buena parte de su militancia no la ha asumido como propia.**
Paradójicamente, es probable que la candidatura de Esthela hubiera adquirido mayor fortaleza si Félix estuviera registrado, pues eso hubiera unido en torno a ella a los antifelixistas. Al dejar a Félix fuera, sus adversarios se dividieron, además de con Abelina, entre Rogelio Ortega, Rubén Cayetano, Zeferino Gómez, Pablo Amílcar Sandoval e Iván Hernández, lo que termina por debilitarlos a todos.
Claro que los propios felixistas también se dispersaron entre Javier Saldaña, Guadalupe Eguiluz y Beatriz Mojica, y una parte importante se mantiene con Félix Salgado, que está fuera, pero no suelta a sus simpatizantes; la gobernadora Evelyn Salgado, quien se empezó a despegar de su padre, el senador, pese a que no es ella personalmente quien encabeza su equipo, sino alguien de todas sus confianzas.
En esa fragmentación, Abelina ha conseguido convertirse en uno de los polos con mayor capacidad de movilización y crecimiento, junto a Beatriz Mojica.
Por eso, la marcha cambia el costo político de cualquier decisión. **Si la encuesta favorece a Abelina o a Beatriz, Morena tendrá que reconocer el resultado; si favorece a Esthela pese a que la realidad territorial y la movilización muestran otra cosa, la pregunta inevitable será por qué.** Y ahí es donde Abelina coloca a Morena frente a un escenario complicado: cualquier intento de anticipar el resultado tendría que enfrentarse no solamente a los números de una encuesta, sino a una base social que este domingo hizo visible su respaldo, que sumada al músculo que han mostrado otras y otros actores que buscan la coordinación y que les une la característica de llevar años picando piedra en esta entidad.
Abelina no demostró este domingo que ya ganó la candidatura. Demostró algo que será fundamental cuando llegue la hora de medir: **tiene pueblo, territorio y capacidad de movilización.** Ahora la pelota está en la cancha de Morena. Porque si quieren que la encuesta sea creíble, tendrán que dejar que hable la gente. Y si la gente habla en un sentido distinto al que alguien haya decidido previamente, entonces habrá serios problemas.

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