A 32 años del asesinato de Colosio, persisten dudas y nuevas líneas de investigación

A 32 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el caso continúa siendo uno de los episodios más impactantes y debatidos de la historia política reciente de México, marcado por cuestionamientos que aún no han sido completamente resueltos.

El 23 de marzo de 1994, durante un acto de campaña en la colonia Lomas Taurinas, en Tijuana, el entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República fue atacado mientras caminaba entre simpatizantes.

Recibió dos disparos, uno en la cabeza y otro en el abdomen y falleció horas más tarde en el Hospital General de la ciudad.

Colosio era considerado una figura que representaba una posible renovación dentro del PRI. Su discurso del 6 de marzo de ese mismo año, en el que habló de un "México con hambre y con sed de justicia", marcó un momento clave en su campaña al plantear una crítica directa a las desigualdades del país.

En el lugar de los hechos fue detenido Mario Aburto Martínez, quien fue señalado como el autor material del crimen bajo la versión oficial de un "asesino solitario".

No obstante, esta conclusión ha sido cuestionada durante décadas por diversos sectores sociales, que han planteado la posibilidad de una conspiración más amplia.

El magnicidio generó un reacomodo inmediato en la política nacional.

El entonces presidente Carlos Salinas de Gortari designó como candidato sustituto a Ernesto Zedillo Ponce de León, quien posteriormente ganó la elección presidencial de 1994.

A más de tres décadas del suceso, el caso ha vuelto a cobrar relevancia.

La Fiscalía General de la República ha retomado líneas de investigación que apuntan a la posible participación de un segundo tirador, presuntamente vinculado a estructuras de inteligencia del Estado de la época, como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

El asesinato de Colosio no solo marcó un punto de inflexión en la historia política del país, sino que también dejó una huella persistente en la memoria colectiva.

Su figura continúa siendo evocada como símbolo de un momento de cambio que quedó inconcluso, mientras las interrogantes en torno a su muerte siguen alimentando el debate público.



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