La ingeniera bioquímica Ruth Ivette Poblete Cruz, integrante del organismo, informó que las acciones se enfocan en la inspección de moluscos, crustáceos y pescados mediante visitas de verificación a establecimientos, así como actividades de fomento sanitario.
Precisó que, en caso de detectar productos con signos evidentes de descomposición, se procede a su aseguramiento y destrucción para evitar riesgos a la salud de los consumidores.
La especialista advirtió que el consumo de productos del mar en mal estado puede provocar enfermedades gastrointestinales graves debido a la presencia de bacterias como Vibrio parahaemolyticus, Vibrio cholerae y Salmonella, patógenos que se desarrollan con rapidez cuando no se mantienen las condiciones adecuadas de refrigeración.
Explicó que pescados y mariscos son especialmente susceptibles a la descomposición, ya que contienen bacterias naturales en piel y vísceras que se multiplican rápidamente tras su extracción, sobre todo ante las altas temperaturas propias de la temporada.
Para reducir riesgos, la COPRISEG recomienda verificar que los productos estén frescos y someterlos a una cocción completa que alcance el punto de ebullición, es decir, temperaturas superiores a los 70 grados Celsius.
Al momento de la compra, las autoridades sugieren revisar que el pescado tenga ojos brillantes, saltones y transparentes; agallas de color rojo vivo; piel firme y escamas bien adheridas.
Asimismo, se recomienda evitar productos con olor desagradable o textura blanda.
El operativo de vigilancia se mantendrá activo durante toda la temporada de Cuaresma, periodo en el que aumenta considerablemente el consumo de productos pesqueros en Guerrero.
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