Guerrero, entre las zonas más sísmicas del país por la constante subducción de placas tectónicas

Guerrero es una de las regiones con mayor actividad sísmica en México, una condición que no es fortuita, sino resultado de su ubicación sobre una de las zonas tectónicas más activas del continente, donde la energía geológica se acumula y libera de manera constante.

Especialistas señalan que el estado se localiza en una zona de subducción, donde la placa de Cocos, de origen oceánico, se introduce de forma permanente por debajo de la placa de Norteamérica.

Este proceso genera fricción y acumulación de energía en la corteza terrestre, que al liberarse de manera súbita provoca sismos de distintas magnitudes.

De acuerdo con registros sísmicos, alrededor del 25 por ciento de la actividad sísmica del país se concentra en Guerrero, aunque la mayoría de estos movimientos son de baja intensidad y no siempre perceptibles para la población.

La frecuencia de los sismos, explican los expertos, es parte del comportamiento normal de esta región.

La costa del Pacífico mexicano, que se extiende de Jalisco a Chiapas, concentra la mayor actividad sísmica nacional, y Guerrero ocupa un punto estratégico dentro de esta franja.

En esta zona, la placa de Cocos avanza varios centímetros cada año bajo el continente, generando miles de sismos interplaca, en su mayoría pequeños.

La Brecha Sísmica de Guerrero
Uno de los aspectos que más atención científica ha generado es la llamada Brecha Sísmica de Guerrero, ubicada aproximadamente entre Papanoa y Acapulco.

En este tramo no se ha registrado un gran terremoto desde 1911, a pesar de que el intervalo típico para sismos mayores en la región suele ser de entre 30 y 60 años.

Este prolongado silencio sísmico ha llevado a investigadores a considerar que en la zona podría existir una acumulación significativa de energía, capaz de generar un sismo de gran magnitud, por lo que se mantiene como una de las áreas más monitoreadas del país.

Además de los sismos tradicionales, en Guerrero se han identificado los llamados Eventos de Deslizamiento Lento, movimientos que liberan energía de manera gradual durante días o incluso meses, sin generar sacudidas perceptibles.

Estudios científicos indican que estos fenómenos podrían contribuir a reducir parcialmente la tensión acumulada, aunque no eliminan el riesgo de un sismo mayor.

Especialistas advierten que la presencia de numerosos sismos pequeños no garantiza la ausencia de un gran terremoto, ya que existen segmentos de la falla que permanecen más "trabados" y podrían activarse ante un evento cercano.

Guerrero mantiene una alta vigilancia sísmica, no para generar alarma, sino para fortalecer la prevención y la cultura de protección civil.

Comprender la dinámica geológica de la región permite dimensionar el riesgo y reforzar la preparación ante futuros eventos.

🖊📸: Información y gráficos de Ecoosfera



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