Por Julio Zenón Flores
La gobernadora Evelyn Salgado eligió el turismo como
plataforma para mostrar que Guerrero no se ha rendido. Con Otis aún presente en
la memoria y con Acapulco reconstruyéndose a retazos, la administración estatal
lanzó una ofensiva mediática que busca una narrativa potente: Guerrero está de
pie… y listo para recibir turistas.
La estrategia es clara. Durante la clausura de la temporada
vacacional de verano 2025, la gobernadora no solo ofreció cifras: construyó un
relato. Más de 1.1 millones de turistas, una derrama de casi 10 mil millones de
pesos y una ocupación hotelera por encima del 70 % en Acapulco son los ejes del
discurso. La cifra, si bien optimista, compite con un contexto nacional
complicado: la violencia, la incertidumbre política y los nuevos polos
turísticos del sureste, como el Tren Maya, que ya empiezan a jalar visitantes
del centro del país.
Aun así, Evelyn Salgado apuesta. Movilizó más de 6 mil
elementos de seguridad para el operativo turístico. Rehabilitó tramos
estratégicos. Promovió ferias culturales. Y lo más importante: se tomó la foto.
La imagen que proyecta es la de una mandataria activa, al frente del esfuerzo
de recuperación, lo cual también parece tener un componente político claro:
posicionarse desde ahora, aunque legalmente esté impedida para buscar la
reelección inmediata.
Pero no todo es sol y playa. A pesar de los números alegres,
el problema estructural persiste: muchos negocios en Acapulco siguen cerrados,
la hotelería informal crece sin regulación y la inseguridad continúa siendo un
factor disuasorio. Además, hay zonas como Zihuatanejo o Taxco que reciben menos
atención mediática y presupuestal, a pesar de su potencial turístico.

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