Por Julio Zenón Flores
La visita de Claudia Sheinbaum Pardo a Acapulco no solo sirvió para inaugurar la primera etapa del nuevo hospital de especialidades del ISSSTE y poner en marcha los Senderos de Paz —rebautizados por la propia Presidenta como Senderos para las Mujeres Libres y Seguras—, sino también para enviar un mensaje político de gran calado: el reconocimiento al liderazgo de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Sheinbaum no lo dijo de manera protocolaria. La llamó "la gran gobernadora que tiene Guerrero" y, en cada momento de su discurso, subrayó la coordinación estrecha con ella para reconstruir y "enchular" Acapulco tras el golpe devastador de los huracanes Otis y John.
En una ceremonia sencilla, realizada en la calle Juan Serrano —a espaldas del tianguis de artesanías El Pueblito—, la mandataria federal explicó que el programa Acapulco se Transforma Contigo permitirá rehabilitar 20 kilómetros de vialidades con banquetas nuevas, murales y una iluminación tan intensa que "parezca caminar de día aunque sea de noche". Pero dejó claro que estas acciones se logran con el acompañamiento de la gobernadora, que ha mantenido el timón en la etapa más crítica para el puerto en décadas.
Evelyn aparece, así, como el eje de una estrategia doble: atender la emergencia social con programas y apoyos inmediatos, y al mismo tiempo impulsar proyectos de largo aliento que devuelvan confianza y seguridad a los ciudadanos. La presencia de la alcaldesa Abelina López Rodríguez en el evento reforzó la foto institucional, pero la figura central, junto a Sheinbaum, fue sin duda la gobernadora guerrerense.
El mensaje político es claro: mientras el gobierno federal aporta recursos y programas, es Evelyn Salgado quien garantiza la ejecución en territorio, quien da la cara frente a comunidades y sectores que demandan atención urgente. La apuesta de Sheinbaum fue reconocerlo públicamente, algo que rara vez ocurre en la relación entre presidentes y gobernadores.
Por eso, aunque se hable de "enchular" Acapulco con murales y lámparas, lo verdaderamente relevante es la sinergia que se observa: un gobierno federal que respalda, y una gobernadora que asume la tarea con firmeza.
Acapulco necesita mucho más que maquillaje urbano, sí. Pero hoy, en la narrativa del poder, Evelyn Salgado emerge como la garante de que la reconstrucción se traduzca en hechos concretos y no en promesas al aire.
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