La firma el Tratado de Libre Comercio - T MEC- en el G20


Por: Esteban Valdeolivar S.

En el marco de la cumbre del Grupo de los 20 (G20) celebrada en Buenos Aires, Argentina, los representantes  de México, Estados Unidos y Canadá,  firmaron el Tratado de Libre Comercio, ahora conocido como T-MEC, mismo que deberá  ser aprobado en las  respectivas cámaras legislativas de los tres países para su entrada en vigor. Con esta firma se entra a la parte final de un proceso que comenzó formalmente el 16 de agosto de 2017.

El 27 de agosto de este año, México y Estados Unidos lograron un pacto, en ese momento con Canadá al margen de las negociaciones mientras que sus socios esperaban su regreso.


Uno de los cambios más criticados fue la nueva regla de origen para la industria automotriz, en la cual se estableció que 75 por ciento de un automóvil tendrá que ser fabricado con insumos de los países de la región, contra el 62.5 por ciento que se tiene bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).


Ya para el 31 de agosto, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos, informó que Trump notificó al Congreso su intención de firmar un acuerdo comercial con México, y Canadá, si así lo deseaba, dentro de 90 días.

La fecha de agosto era relevante porque Estados Unidos debía esperar 90 días, después de haber notificado al Congreso de ese país, para que se pudiera firmar el Tratado. Eso apresuraba a Trump, pues el 6 de noviembre fueron las elecciones para renovar el Senado y la Cámara de Representantes, en las cuales el presidente quería llegar con un triunfo en la bolsa.


Fue hasta el 30 de septiembre cuando Canadá anunció que llegó a un acuerdo con Estados Unidos y sería parte de la nueva versión del TLC.

Actualmente, la relación comercial entre los  tres países se rige bajo el TLC, hasta la entrada en vigor del T-MEC. Los aranceles siguen
Aunque México y Canadá habían exigido como requisito para firmar el pacto que se les eximiera de los aranceles del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a las de aluminio impuestos por EE.UU., finalmente se plegaron a rubricarlo sin haberlo logrado.

Entre los cambios más importantes del T-MEC figura la norma de que al menos el 75 % de las partes de los automóviles deben ser fabricadas en Norteamérica, frente al 62,5 que establecía el TLCAN.

Además, entre el 40 y el 45 % del vehículo tendrá que ser producido por trabajadores que ganen como mínimo 16 dólares la hora.

El pacto ofrece igualmente un mayor acceso al mercado canadiense a los productores lácteos estadounidenses, e incluye nuevas provisiones sobre comercio digital y propiedad intelectual.

Su ratificación en el Congreso de Estados Unidos es incierta, dado que con toda probabilidad no se examinará en el Capitolio hasta el año que viene, cuando una nueva mayoría demócrata tomará las riendas de la Cámara de Representantes

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