Iniciativa de Añorve para legalizar la amapola, idea de Astudillo para lograr paz y seguridad

Palabras Mayores

por Jorge Romero Rendón

La iniciativa presentada por el senador Manuel Añorve Baños a nombre del grupo parlamentario del PRI en el Senado de la República, es el primer gran paso no sólo para legalizar la amapola con fines medicinales, sino una gran oportunidad para cambiar las reglas del juego en estados como Guerrero que sufren de pobreza y de la violencia de los grupos criminales que trafican con los enervantes derivados de esa planta, por lo que podrá contribuir a pacificar y mejorar sensiblemente la seguridad pública en nuestra entidad.
Dicha iniciativa, que ha sido destacada a nivel nacional e internacional, cuenta con la opinión favorable de especialistas, políticos –AMLO destacó que apoyará esa medida-, y cuenta con el apoyo de instituciones globales como la ONU, cuyos expertos han estudiado el complejo trasfondo social, político, económico y de violencia que subyace en el cultivo de la amapola que se siembre y procesa para la producción de enervantes como el opio en Sinaloa, Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Oaxaca y Guerrero. Pero el nuestro es el estado líder en producción de amapola… y de la violencia entre bandas que pelean por su tráfico y control.
Añorve puso así al PRI y a Guerrero a la vanguardia en la búsqueda de soluciones para legalizar la amapola y revertir la violencia que rodea su cultivo, procesamiento y tráfico en gran parte del país –e incluso en Estados Unidos-, al proponer que se utilice para la producción de derivados para su uso en la industria farmacéutica, tal como se hace actualmente en una docena de países de Europa y Asia.
Pero Añorve también fue justo en reconocer y estipular en su alocución ante el pleno del Senado, que la idea original de la legalización de la amapola es del gobernador Héctor Astudillo Flores, quien tiene muy claro que la solución de los problemas asociados de pobreza y violencia ligados a ese cultivo sólo pueden resolverse con un cambio profundo y trascendente que cambie la ilegalidad de la producción y tráfico de drogas por la legalización del cultivo y producción de derivados para uso medicinal legal y con pleno control gubernamental.
Así, la iniciativa presentada por el PRI con Añorve como principal promotor en México, podrá contribuir a atender un problema nacional y regional que afecta directamente a miles de personas. Y para que tenga usted una idea del tamaño del problema, la ONU estima que en México –como resaltó el senador- "hay más de 28 mil hectáreas de tierra cultivable dedicadas a la amapola, lo que significa que nuestro país tiene la tercera área geográfica más grande del mundo dedicada al cultivo ilícito de opio, después de Afganistán y Myanmar".
De modo que una vez presentada la iniciativa hace dos días, corre el tiempo en el Senado para que se apruebe la reforma que legalice en diversos ordenamientos el cultivo de la amapola, y para que se puedan crear los mecanismos y la infraestructura necesarios para reconvertir el tráfico de sus enervantes derivados en una industria sustentable controlada por el Estado, que aporte riqueza a los campesinos, y que alimente a una industria farmacéutica nacional que padece una severa crisis por la escasez de opioides usados como paliativo para enfermos terminales, entre otras cosas.
Y no hay ninguna razón por la que deba postergarse o cambiarse el sentido de esa iniciativa. Si se logra, será un triunfo histórico del senador Añorve y del gobernador Astudillo con el que ganaremos todos…

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