• ¿Acapulco en emergencia?

El voyerista
Por Alfredo Guzmán

Los acontecimientos criminales de las últimas semanas en el histórico y famoso puerto de Acapulco, ha colocado a todos en modo activo.
Autoridades de los tres niveles de gobierno, han iniciado varias acciones, incluida una sesión especial del Grupo de Coordinación Guerrero en el puerto, donde convergen todos, desde el nivel preventivo que es municipal, de inteligencia que es federal y estatal, acción policial que es militar, naval y estatal y de investigación, que le corresponde a la Fiscalía del estado.
Cabe mencionar que en esta vorágine violenta, los medios informativos y periodistas, han tenido un papel relevante, al cumplir con su obligación de informar lo que ocurre, como tal. Aunque también hay sus excepciones, donde algunos periodistas, amparados en las redes sociales, evadiendo responsabilidades sociales, comparten informaciones falsas. Cosa que no ayuda a nadie.
La responsabilidad debe ser social.
El temor y la zozobra que han generado las acciones de la delincuencia organizada y la delincuencia común, contra la sociedad guerrerense, no tiene límite, pues lo mismo se asesina a una mujer humilde, que a una profesionista o a un empresario exitoso.
Es deseable que el modo activo en que se encuentran algunos funcionarios del gobierno federal, estatal y municipal, sea para bien del puerto y que los celos políticos, las enemistades derivadas de lo que sea, se suplan y empiecen a generar acciones coordinadas, que la sociedad reclama con urgencia.
Y las acciones que deriven de la coordinación, deberá mostrar resultados en fechas cercanas.
Es evidente que hay circunstancias que han promovido mensajes encontrados, como la toma y desarme de la policía preventiva de Acapulco, por marinos y elementos policiacos federales y estatales, al suponerse que mandos superiores, mantenían una relación de complicidad con la delincuencia. El cambio de gobierno municipal y las disputas de las bandas que buscan presionar y apoderarse del mercado del placer en Acapulco, han generado un ambiente de efervescencia criminal
Las acciones contra la sociedad, han merecido que el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, el Fiscal, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, las autoridades militares, federales y la propia Presidenta Municipal Adela Román Ocampo, sesionen en el Grupo de Coordinación Guerrero, en busca de que cada quien realice las acciones que les corresponden, con el propósito de asegurar la seguridad de la sociedad acapulqueña.
Se entiende que en breve, la edil de Acapulco, habrá de definir la figura del que será el responsable de la Seguridad Pública Municipal, luego de que esa policía, deberá ser el primer eslabón que prevenga el delito. Policías a los que habrá que certificar con exámenes de confianza, otorgarles mayor salario y prestaciones adecuadas al servicio que prestan.
Por su parte, el Fiscal Jorge Zuriel de los Santos Barrila, personalmente realiza supervisiones de las acciones en busca de se hagan las investigaciones con todo rigor y eficiencia, contra quienes han provocado las muertes recientes y las antiguas, que se han acumulado, en estas transiciones tanto de la misma Fiscalía, como en el municipio de Acapulco. El Fiscal, ha asumido personalmente la relación con familiares de ciudadanos afectados por la violencia. Lo cual es importante.
El gobernador de Guerrero, ha establecido que la atención al puerto de Acapulco, deberá en breve mostrar resultados y permitir que la violencia, se reduzca, los actos delictivos bajen y haya un ambiente mejor, para promover que los ciudadanos, puedan desarrollar sus actividades cotidianas, con más confianza de no ser víctimas del delito.
De mantenerse el esfuerzo conjunto, los beneficiarios son todos los ciudadanos afectados.
Y se deberá trabajar más en la prevención del delito, que hoy no se nota. En avanzar en las investigaciones que se realizan contra quienes han afectado la tranquilidad de la sociedad guerrerense donde la Fiscalía, deberá trabajar en marchas forzadas.
Y en el futuro, se deberá implementar un programa de certificación, capacitación, selección de personal policiaco, con mayor presupuesto, mejores métodos de investigación, más cámaras de seguridad y personal más calificado en áreas de seguridad pública, que enfrente el reto que ha impuesto la delincuencia actual.
Pero sobre todo, una coordinación real y efectiva de todos los niveles de gobierno.

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