La agenda de López Obrador para Guerrero ¿Cuál es el rumbo?



SIMON DICE

Por Julio Zenón Flores Salgado

El presidente electo de México Andrés Manuel López visitó en más de una ocasión el estado de Guerrero en los últimos 12 años y eso le permitió conocer la problemática de esta entidad sureña.
Por eso en sus últimas visitas a Guerrero en su calidad de candidato de la coalición Juntos haremos Historia, fue directo al meollo con las propuestas que pueden ser la líneas de acción del gobierno federal en los próximos seis años hacia los guerrerenses donde contará además con alrededor de 15 alcaldías, entre ellas la de Acapulco e Iguala, dos de las cinco más importantes del estado, así como alrededor de 20 diputados locales, dos senadores y ocho diputados federales, junto a un todavía no muy bien explicado coordinador general de programas federales.
Desde Tlapa de Comonfort, en la montaña alta, cuya ubicación geográfica lo hace sentirse más cerca de importantes ciudades de Puebla y Oaxaca que de Guerrero, López Obrador ofreció lo que se ha venido ofreciendo desde Carlos Salinas para aca: Dar más a los que menos tienen. Reconociendo a esa región como la de mayores carencias, dijo que la mayor inversión de su gobierno será para la Montaña, donde están los más pobres, en específico dijo que será prioritario un programa de caminos que permita comunicar a sus habitantes con las poblaciones mayores, para que lleguen los servicios públicos de los que ahora carecen como agua potable, alcantarillado sanitario, alumbrado público, mayor atención de salud y dar posibilidades de sacar de manera más fácil los productos que se cosechan en la zona o se manufacturan, como sus sombreros y sus artesanías.
De alguna manera se le han adelantado, pues desde el sexenio de Luis Echeverría se destinaron grandes cantidades de recursos a proyectos productivos que fracasaron por la política extensionista que se aplicó; ya otros abrieron rutas pavimentadas antes impensadas como la Tlapa Marquelia, se crearon los centros de coordinación indigenista y hasta se instalaron radiodifusoras en cuatro dialectos. Hubo incluso quien abrió un nuevo aeropuerto en la zona de la llamada Cañada, en Xochihuehuetlán.
Lo nuevo será quizás que ahora si vaya en serio la voluntad presidencial de ayudar a la Montaña, pues con  todo lo que ha hecho no se ha avanzado un ápice en combatir la pobreza.
Lo nuevo debiera ser, además, que los recursos se perfilen hacia obras de infraestructura productiva, como por ejemplo, para retener agua y humedad que por aquellos rumbos hace mucha falta, así como para su potabilización. Junto a ello, alternativas de fuentes de ingreso que no sean las de peones haciendo caminos, ni maquiladoras, sino en detonar sus ventajas comparativas agrícolas y gastronómicas, que les genere ingreso y les arraigue a su tierra y a sus costumbres.
Nada es fácil sin embargo en la Montaña, con un caciquismo de siglos y grandes sembradíos de enervantes cuidadas por ejércitos de sicarios casi siempre vinculados a la clase política, a lo que se debe enfrentar y al menos debilitar.
El segundo tema AMLO lo tocó en la región Centro: el tema de la seguridad indisolublemente vinculado a los cárteles que producen y que cuidan a los que producen drogas y que fue abordado de manera novedosa por el ahora presidente electo al proponer una amnistía que ahora se debate, aunque no ha quedado del todo clara, junto con el tema de la posibilidad de la legalización de la producción de una parte de los enervantes con fines medicinales o recreativos.
Este tema en Guerrero es sumamente espinoso, pues nadie descubre el hilo negro al decir que donde el crimen organizado se fortalece es porque tiene algún tipo de protección oficial (lo dijo Miguel Angel Osorio Chong, hace poco en entrevista del canal de Milenio TV, y el ex secretario de Gobernación no habla a lo tonto) y eso involucra, con toda seguridad a diversos cuerpos policíacos y no se sabe si hasta de fuerzas federales o de la clase política.
A Guerrero, como el primer productor amapola, que genera la goma de opio del país, le impacta de manera directa el tema de la amnistía, siempre y cuando conduzca a la paz tan necesaria, como preámbulo para la actividad productiva y generación de riqueza. Se necesitará mucho dinero para reencauzar a quienes se acojan a la amnistía, pues de algo deberán vivir, y de una gran fuerza policiaco militar para evitar que los espacios vacíos sean llenados por nuevos capos.
Un tercer aspecto es el de la justicia. Y el paradigma en ese sentido tiene que ser el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que no puede quedar sin justicia y en el que AMLO prometió crear una Comisión de la Verdad, con asesoría de la ONU, desde el primer día de su gobierno. Es decir en diciembre de este año y que no parará en los linderos de las zonas militares señaladas de haber sido cómplices, sino que entrará a sus instalaciones a investigar.
Una investigación que no se sabe aún hasta donde llegará, pues no es cualquier cosa desaparecer 43 personas de un solo golpe, sin que haya muchos intereses involucrados y no solo se piensa en la presunta responsabilidad militar o de la policía federal que vigilaba esa noche, sino en los políticos involucrados hasta hoy sin castigo.
Un tema toral para Guerrero es uno que López Obrador no ha tocado mucho en relación con esta entidad: es el turismo y otras fuentes de ingresos, pero sobre todo el turismo, en torno a lo cual es preocupante el desmesurado interés mostrado hasta ahora hacia el sureste mexicano que le ha llevado incluso a proponer que la secretaría de turismo se vaya a Quintana Roo y ampliar una superinversión en el tren Maya, mientras no ha dicho que pasará con la zona económica especial de Guerrero y con los planes carreteros que se tenían para conectar los destinos turísticos de la entidad con sus nichos de vacacionistas.
Esas grandes líneas esbozadas por el presidente electo deberían ser la guía de los dos senadores de Guerrero, uno de ellos acapulqueño por adopción, Félix Salgado Macedonio y la otra, Nestora Salgado, originaria de la Montaña e identificada con la lucha por la justicia ciudadana indígena, pero también de los diputados federales y del propio gobernador Héctor Astudillo Flores, pues el asunto de la lucha contra la pobreza no puede ser cosa de un solo partido, sino de todos los ámbitos del poder.
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Más vale un mal arreglo que un buen pleito.xxx Trasfondo informativo. También en www.facebook.com/trasfondoinformativo y en @trasfondoin