Retórica a la inversa

*Retórica a la inversa de Evodio: Mi gobierno no está colapsado…*

*Declaró que su gobierno no está colapsado cuando es evidente la falta de servicios públicos municipales eficientes, abundan coladeras de aguas negras y baches inundando las calles y hay obras paradas sin presentar avance alguno.
* No está colapsado dice Evodio, pero hace unos meses había declarado en quiebra al municipio.
*Los 20 mil trabajadores del Ayuntamiento es un mal entendido, que ya platicó con la alcaldesa electa Adela Román.
*Hay muestras de que Román Ocampo pudiera no quedarse solo con el hecho de saber que le van a entregar una comuna hecha un desastre.

Por: Ernesto Caballero

El Presidente Municipal de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, dio a conocer ayer en entrevista con los medios de comunicación, encima del paso elevado, que por cierto en la recta final de su gobierno no ha terminado, ha asegurado que en tres semanas se terminará dicha obra, y además enfatizó que su "gobierno no está colapsado".

Y entendiendo que la retórica es una disciplina que estudia la forma y las propiedades de un discurso, podemos evidenciar que, aunque nadie lo ha manifestado tal cual, sino sólo lo ha pensado y conjeturado, dicho discurso da vuelta como bumerang, y alimenta la certeza de quienes son sus críticos. Es decir, el discurso se entiende a la inversa.

La retórica, según el diccionario, es un conjunto de reglas o principios que se refieren al arte de hablar o escribir de forma elegante y con corrección con el fin de deleitar, conmover o persuadir. La "Retórica" de Evodio Velázquez, ni conmueve ni deleita, solo evidencia.

No es momento para señalar que su administración no está colapsando, cuando hay un desorden financiero que quieren tapar con ingresos al estilo puro del candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Acapulco en las pasadas elecciones: A como dé lugar. Y la muestra son los programas de Capama y el pago del Impuesto Predial

Ayer mismo les dijo a los reporteros, que había un error de comunicación con la alcaldesa electa Adela Román Ocampo, un mal entendido dijo, y aseguró, que por ese mal entendido se interpretó que el Ayuntamiento porteño tenga 20 mil trabajadores, pagando entre ellos, a basificados, supernumerarios, lista de raya y por supuesto, los aviadores.

Y bajo ese contexto, tiempo atrás, el alcalde porteño, ofreció que su gobierno sería de mano firme, más nunca se pensó que lo único que estarían firmes serían las ocurrencias por las que se ha distinguido su administración.

Como es de pensarse, en la recta final de su gobierno, asegura que las arcas del Ayuntamiento no están en banca rota, y sentenció que existen problemáticas, pero que como no se encuentra culpable a estas "alturas del partido", asegura que se han arrastrado de anteriores administraciones.

¿Ya que otra le queda? Pero finalmente es bien fácil definir con ese discurso, bajo la presión que comienza vislumbrar, que el gobierno de Adela Román, muy quieta no se va a quedar con el hecho de saber que le van a entregar una comuna hecha un desastre.

Velázquez Aguirre ha agotado las instancias por obtener recursos, se ha dicho asimismo que es un Presidente gestor. Sin embargo, mucha constancia de esas inversiones no se ha podido vislumbrar, vaya ni siquiera se notan. Y para muestras los viajes a Medellín, Israel –estos en materia de seguridad– y a Miami, en materia de Turismo.

Al día de hoy, se encuentra contento por sus dos obras trascendentales que logró, o piensa lograr concluir: El puente de la avenida Diego Hurtado de Mendoza para librar la avenida Constituyentes y el museo y edificio del Ayuntamiento del Centro. Con ello, "damos todo nuestro esfuerzo por mejorar la calidad de vida de los porteños", señaló a quienes lo entrevistaban.

El problema real es que el municipio se ha quedado sin dinero, y eso se debe al "débil empeño" presupuestal que ha ejercido a lo largo de su gobierno; concepto que ha definido la calificadora internacional Fitch Ratings.

Hoy Velázquez Aguirre con esa retórica que lo distingue, asegura a los medios masivos que su gobierno no está colapsado, sin embargo, hace apenas unos meses, cuando andaba pidiendo créditos a bancos sin pedir permiso al Congreso del Estado, manifestaba que el municipio estaba en quiebra.

Y es esta misma razón, por la que varias obras municipales, como el colector de la calle 5 de mayo en el Centro de la Ciudad se encuentre abandonada, como muchas obras más

Y mientras todo esto sucede en el discurso, Acapulco vivió hace poco una de sus peores crisis sanitarias, luego de que proliferaran cientos de puntos negros por toda la ciudad, debido que los trabajadores de Saneamiento Básico Municipal, no ha realizaba la recolección debido a la falta de pago de salarios.

Hasta la publicación del presente artículo, cientos de hogares y miles de acapulqueños no tienen agua, es más, ni siquiera les avisaron que cortarían el servicio.

Ya ni decir que las calles del puerto se encuentran infestadas de baches que más bien parecen zanjas con riesgos para los automovilistas, usuarios del transporte y hasta para los propios peatones.

Y es así, entre obras trascendentales, con falta de servicios públicos municipales eficientes, coladeras de aguas negras y baches inundando las calles, y con una administración en quiebra, pero no con un gobierno colapsado, ha decidido Evodio Velázquez Aguirre someterse a la recta final de una administración que es digan de olvidarse.
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