jueves, 26 de julio de 2018

Las purgas que vienen en los partidos políticos y la pugna interna en Morena


Por JULIO ZENON FLORES SALGADO

Una vez pasadas las elecciones los partidos políticos empiezan a mirar hacia adentro y a pensar en los ajustes de cuentas.
Y no es para menos, pues en la elección del 1 de julio de 2018, con todo y que hubo un repunte en la participación ciudadana, es evidente que hubo el más grande trasiego de votos de la historia de los partidos.
Lo que comúnmente se llama el chapulineo y lo que se ha dado en llamar el voto útil, así como los acuerdos de personajes relevantes y corrientes de partidos que apostaron a los candidatos de los partidos otrora enemigos para no perder el poder, impulsado por la certeza de que ya nada ni nadie podría bajar de las preferencias de la mayoría de los electores al finalmente ganador Andrés Manuel López Obrador.
Ese aspecto mantiene ocupados a los partidos del PRI, PAN, PRD, MC. Tanto a nivel nacional como a niveles estatales y municipales, sin que se haya resuelto aún, pero que forzosamente se tendrá que reflejar en los cambios de dirigencias a todos los niveles y en las nuevas líneas estratégicas y tácticas para insertarse en las futuras luchas electorales, con mejores condiciones de recomponerse y recuperar los espacios perdidos ante la avalancha lopezobradorista.
Ahí faltan los nombres, aunque ya entre bambalinas se mencionan varios, a la luz de los resultados de los comicios.
En Morena, en cambio, ese no es el problema, es por el contrario no quien traicionó sino quien creen que vaya a traicionar en el futuro, aunque aún no resuelven la traición a qué o a quienes, una vez librada la garita del jefe máximo del partido: Andrés Manuel López Obrador. Esa es la piedra de toque: todo aquel no siga a pie juntillas lo que diga el gran López Obrador, será considerado un traidor. Ya se van dejando claras las líneas a seguir, desde sus conferencias de prensa cotidianas, con las cuales va construyendo el abc de la línea política y deontológica de Morena y de sus aliados que le acompañarán en el gobierno. Pero después de lo que diga y pida AMLO ¿qué más?.
Ahí es donde se empiezan a despeinar.
En Guerrero, por ejemplo, hace apenas 26 días que son ganadores de la mayoría delos diputados locales, diputados federales, senadores y las principales presidencias municipales y ya está desatado el fuego amigo.
La primera línea de combate ha sido la relación de los morenistas ganadores con la institución del gobierno del estado. Unos dicen que se debe tener una relación respetuosa e institucional mientras otros señalan que reunirse con el gobernador Héctor Astudillo Flores, es un pecado veníal y ya hasta se habla de sanciones y de expulsiones para quienes se han acercado al mandatario estatal.
La segunda línea parece ser la mirada puesta en el 2021. No se han sentado aún y ya hay al menos cuatro personajes que acumulan fuerzas para buscar la gubernatura, en lo que creen será la resaca del poder adquirido el pasado 1 de julio.
Ahí se ve ya un duro golpeteo. En ese sentido al parecer, falta trabajar al nivel de concienciación de que no solo ha cambiado la correlación de fuerzas a favor de AMLO que ha sido el principal opositor al régimen que agoniza, sino que eso debe llevar inherente el cambio de prácticas, es decir, que antes de pensar en el próximo cargo se consolide el actual y se le cumpla quienes depositaron su confianza en ellos, pues de lo contrario eso será, a partir del 1 de octubre próximo, una verdadera Torre de Babel y un verdadero canibalismo.
Ya veremos.
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