viernes, 27 de julio de 2018

AMLO y la 11a de las Tesis sobre Feuerbach


Por Julio Zenón Flores Salgado

Más de uno debe haberse quedado con la boca abierta cuando la semana pasada el carismático dirigente del partido Movimiento de regeneración nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, se quedó unos minutos dándole vueltas la 11ª tesis de las Tesis sobre Febuerbach, escritas en 1845 y publicadas por Friedrich Engels en 1888, que establece que  "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo" (en el original alemán: "Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es kömmt drauf an, sie zu verändern").
El hombre que como candidato marcó siempre la agenda y supo ganarse el corazón primero y el voto después de más de 30 millones de mexicanos mayores de 16 años, no se refería como lo hace directamente el tratado filosófico a los filósofos, Obrador hablaba de lo que quiere que hagan sus funcionarios y los representantes populares del gobierno que él encabezará a partir del 1 de diciembre de este año.
Señaló que esos hombres y mujeres que formarán parte de su equipo no podrán estar solo en sus escritorios tomando decisiones, analizando la realidad, haciendo estudios sobre la pobreza y trazando las vías para superarla. La pobreza ya ha sido suficientemente analizada, concluyó López Obrador esa tarde desde las escalinatas de lo que fue su casa de campaña y ahora es su casa para la transición; ahora hay que ensuciarse los zapatos, hay que ir a los pueblos, salir a la calle, mirar la pobreza. Ya no se trata de analizar la realidad, de lo que se trata es de transformarla, diría enfático, con la idea fija de su IV Transformación, sin que los oligarcas o dueños del dinero y de las trasnacionales salieran corriendo despavoridos pensando que aquí se fuera a repartir su riqueza entre los pobres, acorde con los postulados del Manifiesto Comunista.
En realidad eso parece ser una adecuación de Carlos Marx a las condiciones actuales de México, en boca del mayor líder de los inconformes con el régimen mexicano, desde 2006, que sin duda debe estar siendo adoctrinado por los remanentes de la Cortiente Internacional Socialista, que saben, como lo señala el Manifiesto comunista; “Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario. Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto.” (El Manifiesto Comunista, Karl Marx - Friedrich Engels).
Esos mismos marxistas que estuvieron en la fundación del PRD en el 1989 y que se sintieron traicionados para por aquellos líderes fogueados hasta en la lucha armada que sostuviera emblemáticamente la Liga Comunista 23 de septiembre y fuera heredada por la Organización Marxista para la emancipación del proletariado (OMEP) cuyo rostro abierto y legal era la Corriente Socialista y después el Partido Patriótico Revolucionario (PPR) hasta llegar al PRD, encabezado y avasallado y finalmente destruido por los famosos “Chuchos”, lo que les llevó a buscar la construcción de otro espacio, encontrando la vía en un hombre caracterizado por honesto: López Obrador, aunque con poca formación revolucionaria, pues su bagaje cultural provenía más bien del nacionalismo ramplón del viejo PRI.
Ya en la década de los años 80 Heberto Castillo y el desaparecido PMT, que cedió su registro y candidatura a Cuauhtémoc Cárdenas, otro priista de la vieja usanza que para los mexicanos era una avanzada ante el entronizamiento de la tecnocracia que llevó al país al cadalso, al entreguismo, a los menores índices de crecimiento económico, a diferencia del priismo de antes de los años 80, conocido como el milagro mexicano, lo había avizorado: era necesario fusionar la ideología marxista con la tradición nacionalista mexicana, era necesario pues, una alianza estratégica del viejo priismo nacionalista y anti tecnócrata, con el marxismo para conseguir lo que soñaron muchos revolucionarios mexicanos que en el periodo de los años 70 dieron la vida con las armas en la mano pretendiendo construir un socialismo similar al de la URSS, ahora inexistente.
La mención de López Obrador, ya como virtual presidente electo, cuando ya había mandado una carta al presidente del imperio norteamericano en los término ahora conocidos donde le dice al que patea los traseros de los hispanos en los estados Unidos, que son iguales, que tienen muchas coincidencias, permitió asomarnos a una formación marxista pero bastante eclética, que pudiera ser solo una barnizada decorada con la frase atribuida incorrectamente a Eva Duarte de Perón, de que Solo el pueblo salva al pueblo”, pues ha circulado mucho antes entre los grupos de filiación maoísta.
Como sea, ya Edgar López escribe en la marginal revista electrónica Izquierda Socialista “Los marxistas somos parte de este gran movimiento social, creemos que la construcción del Morena es un paso adelante para la organización de los trabajadores en su lucha por el Socialismo. Por esta razón los marxistas participaremos activamente dentro de las instancias del morena y seremos los mejores constructores del movimiento tanto de palabra como en los hechos. También reconocemos el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador como un dirigente honesto y congruente en su lucha por la transformación social y pacifica del país, creemos que el Proyecto Alternativo de Nación que el representa es un paso adelante y lucharemos hasta el final para que se lleve a cabo.  Sin embargo consideramos que no será suficiente y que la única alternativa real y definitiva será expropiando a la actual oligarquía e instaurando una economía planificada controlada democráticamente por los trabajadores, es decir llevando nuestra lucha hasta el final, hasta el Socialismo.
Lo que nos da un indicativo de que sí hay marxistas trabajando al seno de Morena para llevar a México por un derrotero socialista, aunque no se sabe cuándo o si cumplirán su objetivo, o si AMLO optará por una tercera vía, como lo hizo Fidel Castro en sus primeros años al frente del gobierno cubano.
Por lo pronto hay también muchos indicios que apuntan en sentido contrario y no solo es la carta sumisa a Trump, sino también la determinación de reconocer la independencia del Banco de México y los dictados del Banco Mundial.
Lo único real es que hasta ahora todos los mexicanos estamos a la espera de lo que decida hacer un solo hombre. Un solo hombre que tiene un ejercito alrededor bastante heterogéneo.
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