BAJO FUEGO La moneda en el aire




José Antonio Rivera Rosales

Los foros y debates, especialmente el último organizado por el clasista e impresentable Grupo Aca -que en la década de los setenta fue definido como un “club de desayunadores” por el extinto gobernador Rubén Figueroa Figueroa-, mostraron de qué están hechos los candidatos a la alcaldía de Acapulco.
Hubo espacios públicos de exposición organizados por el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados (IIEPA) -que con este tipo de eventos demuestra su apertura hacia la sociedad-, por familiares de desaparecidos representados por Javier Morlet Macho, inclusive por algunos medios de comunicación.
En todos ellos la ausencia recurrente fue la de Ricardo Taja Ramírez, el candidato del PRI-PVEM a la alcaldía, cuyos asesores se afanaron en protegerlo de algún yerro que pudiera afectar su imagen, aunque con ello lo encerraron en sí mismo.
Antes se había producido el desafío del antidoping, lanzado por el chispeante candidato de la coalición de izquierda Joaquín Jacko Badillo Escamilla. Pero desde los días previos, casi sin anunciarlo, hizo lo propio el exgobernador Zeferino Torreblanca Galindo. Después de ambos, fue Rubén Figueroa Smutny quien accedió a aplicárselo, con lo cual todos ellos demostraron que no consumen ningún tipo de droga ni psicotrópico alguno.
Naturalmente que nadie se atrevió a pedirle el antidoping a Adela Román Ocampo, dama de conducta transparente e intachable que de entrada se vio exculpada ante un requisito de tal naturaleza.
Primero el antidoping, después los debates: a ninguno asistió Taja Ramírez. Si sus asesores pensaron que lo protegían, se equivocaron rotundamente. Lo único que el candidato priista proyectó fue cobardía e incompetencia.
En cambio, quienes sí aplicaron a uno y a otros mostraron al menos tres cualidades que debieran ser inherentes a todo estadista: prestancia, entereza e integridad. Eso es lo que mostraron Jacko Badillo, Zeferino Torreblanca, Rubén Figueroa y Adela Román Ocampo.
Aunque algunos observadores minimizaron los encuentros protagonizados por candidatos a cargos de elección popular, lo cierto es que ello permitió a la ciudadanía “medir” -por decirlo de una manera coloquial- la valía de cada uno, aún si ello incluye las manifestaciones de debilidad, enojo o frustración.
Fue el caso del choque verbal entre Alberto López Rosas y Zeferino Torreblanca Galindo, quienes “dieron la nota” para los periodistas que cubrían el caso, aunque en su generalidad el público asistente ni siquiera se percató del incidente.
Terminado el encuentro López Rosas conversaba con algunos reporteros, entre ellos el veterano periodista Ignacio Hernández Meneses. Al ver venir a Zeferino, López Rosas le soltó: “Cínico!, cínico!, cínico!”.
Acompañado por Fernando Donoso y Gloria Sierra, el exgobernador pretendía pasar de largo pero al escucharlo se desvió, lo encaró y le espetó: “Chingas a tu madre! López Rosas enmudeció y no acertó a decir nada más.
Con ese gesto López Rosas dinamitó la propuesta de Adela Román, ofrecida públicamente minutos antes, cuando con ánimo conciliatorio le pidió a Zeferino Torreblanca “escribir juntos la historia de Acapulco”. En todo caso ambos -López Rosas y Torreblanca Galindo- se mostraron tal cual son, de cuerpo entero.
Como quiera que sea, este incidente marcó el fin de las campañas por la alcaldía entre los principales contendientes: Ricardo Taja (quien demostró que sí se sabe rajar), Adela Román, Jacko Badillo, Rubén Figueroa y Zeferino Torreblanca.
Al finalizar el periodo legal de las campañas, queda por esperar los resultados de la encuesta más importante: la del día primero de julio, cuando todo el país se volcará a votar por las opciones que han mostrado los partidos políticos para la Presidencia de la república, Senado de la República, Cámara de Diputados, alcaldías y diputaciones locales, que permitirán el relevo en el ejercicio del poder público.
Aunque se espera en general una fiesta cívica protagonizada por la población, también se espera una jornada cargada de tensiones y probables disturbios dado el encono entre los actores políticos manifestado a través de las redes sociales.
Y no sólo eso: causa preocupación la actitud o conducta en que vaya a incurrir el crimen organizado, que con seguridad va a ser uno de los votantes más destacados de la jornada al influir, con los métodos que le caracterizan, en la intención del voto del grueso de los votantes.
Obsérvese si no la manifestación ocurrida a las 04:00 de la madrugada del sábado 23, cuando un total de ocho coronas de muerto aparecieron en la puerta principal del PRI municipal en el puerto de Acapulco, con cartulinas en las que amenazan a los hermanos Irving y Carlos Granda, aspirantes a diputaciones locales por el PRI-PVEM y actores políticos muy cercanos al candidato priista Ricardo Taja.
En esas cartulinas amenazan a ambos con aplicarles “la ley del Talión” -esto es, ojo por ojo, diente por dient-. Los autores de esa amenaza, probablemente un grupo criminal antagónico al prevaleciente en Acapulco, dicen estar hartos de que el PRI y sus candidatos les impongan lo que hay que hacer. Palabras más, palabras menos.
Esperemos que esta amenaza no constituya el preludio de muertes violentas que empañen el proceso electoral más competido de la era contemporánea. Por eso es verdaderamente necesario que las Fuerzas Armadas patrullen las ciudades el día de la elección.
Con ese antecedente, queda por esperar una participación madura de la ciudadanía que mira con entusiasmo la oportunidad de poder cam

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