Evacuan a familias de 40 casas de El Mirador, Obrera y Bella Vista

Por riesgo de colapso...


 

Chilapacingo, Gro., septiembre 24 del 2017 (IRZA).- Las familias que habitaban más de 40 casas en las colonias El Mirador, Obrera y Bella Vista, ubicadas en las orillas de la barranca de El Tule, en esta ciudad capital, fueron desalojadas la mañana de este domingo, ante el riesgo inminente de que queden sepultadas por el deslizamiento de tierra de un cerro, además de que algunas ya tronaron desde sus cimientos.

Lo anterior a consecuencia de los sismos de 7 y 19 de septiembre, sus réplicas y las intensas lluvias que han provocado el reblandecimiento de la tierra y que las laderas sean inestables.

Durante la madrugada de este domingo, las familias que viven sobre la barranca de El Tule, en la colonia Obrera, se vieron obligadas abandonar sus viviendas, las cuales ya están siendo afectadas.

Dijeron que comenzaron a escuchar ruidos intensos que provocaran que se levantaran alarmados de sus camas, percatándose de que el cerro ya estaba tapando algunas viviendas, por lo que decidieron abandonarlas de manera inmediata, dejando todas sus pertenencias al interior.

Cerca de las diez de la mañana, elementos de Protección Civil y del Ejército Mexicano arribaron a la barranca de El Tule, lugar donde ya se encontraban hasta ese momento siete viviendas afectas por el deslizamiento de la tierra, dejando los inmuebles inhabitables.

Ahí los propietarios reprocharon a elementos de Protección Civil por no haber acudido a tiempo cuando fueron solicitados.

En el lugar, Gustavo Vela Guevara, coordinador de Protección Civil del municipio, argumentó que las familias hoy afectadas habían sido notificadas con anticipación que tenían que evacuar sus viviendas por el posible desgajamiento del cerro, pero hicieron caso omiso.

Posteriormente, la Agencia de Noticias IRZA realizó un recorrido en colonias aledañas que conectan con esta barranca, percatándose de que otras diez familias de la colonia El Mirador estaban siendo evacuadas por elementos del Ejército Mexicano.

En ese lugar sólo una familia logró sacar la mayoría de sus pertenencias de su casa, mientras que a otras familias se les prohibió el acceso a sus hogares, evitando que sufrieran algún accidente por el desgajamiento del cerro, que en ningún momento paró de deslizarse.

 

Acude MAL a El Mirador

Más tarde, a la colonia El Mirador arribó el alcalde Marco Antonio Leyva (MAL), quien solicitó a Protección Civil la información recabada y en entrevista dijo que hasta ese momento se tenía el conteo de 80 integrantes de 16 familias que habitaban diez casas afectadas.

Dijo que habría otras 30 viviendas que estaban siendo desalojadas por el riesgo de desgajamiento del cerro.

Aseguró que sostuvo una conversación con el líder del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG), para que sus instalaciones en el barrio de San Mateo pudieran ser habilitadas como albergue temporal para estas familias afectadas. 

Afirmó que también solicitó al Ejército Mexicano la instalación de una cocina para dotar de alimentos a los damnificados, mismos a los que llevaría víveres, agua, cobijas y lo que requieran, mientras se solucionaba su situación por conducto del Fondo Nacional de Desastres (Fonden), información que su administración enviaría con base a un censo a la Secretaría de Gobernación federal. 

En la colonia Bella Vista, frente a la colonia El Mirador, mujeres dejaron rodar sus lágrimas al ser evacuadas por la misma situación, viendo cómo en cuestión de horas la naturaleza les quitó su patrimonio construido a base de esfuerzo y sacrificios durante años.

El alcalde argumentó que ese asentamiento humano cuenta con una antigüedad de entre 20 y 25 años, donde se construyeron casas sobre cañaverales, y que el desplazamiento continúa poniendo en riesgo a más familias de Chilpancingo.

Los afectados de la colonia El Mirador, entre adultos mayores, niños y mujeres, sentados abajo de árboles en la parte alta de la barranca, se observaban unos a otros, preocupados y sin saber qué pasará con ellos y sus casas.

Algunos vecinos y ciudadanos de otros lugares llegaron hasta donde estaban los afectados y les entregaron comida, ropa, entre otros apoyos.